02 diciembre 2006

...







What Fosters Home for Imaginary friends friend are you?




You are...Cocoa! You are strange and different, but still cool and crazy!
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01 diciembre 2006

En estos tiempos de cambio pólitico...

Solo aplico el lema de los monitos (o en este caso, extraterrestres)










No escucho, no veo, ni hablo maldad

23 noviembre 2006

Unas tocadas para el mes de diciembre

Muy bien, este blog se caracteriza por sus pocas actualizaciones, pero cuando valen la pena se ponen aquí. Si existen alienados punketos skateros muevematas, favor de presentarse a esta tocada. Pónganse a escribir un libro y lo venden en la calle, pinten un cuadro y lo venden caro, se ponen a hacer malabares con fuego que en otras ciudades los desprecian pero que aquí nadie conoce. Y así a este paso ¡¡¡haremos una revolució n cultura y progresista en esta ciudad de mierda monetaria!!! Ok, no, sueño mucho pero nada cuesta soñar.



















Y para los que gusten fresear de vez en cuando (no se hagan, los estoy viendo... momento, soy yo en el espejo):


Bar "The One" presenta:


KINKY
junto a McKane y no recuerdo que otro DJ (datos a actualizarse)
12 de diciembre
Boletos en taquilla: 250
Boletos en preventa: 200

Listo, esto fue todo el mensaje

23 octubre 2006

Cientos de miles



Otro corto hecho con el movie editor, a puro dibujo que he hecho y también a fotos que tomé con mi camara digital. Como siempre, no hay historia ni nada que contar.

03 octubre 2006

01 octubre 2006

Oomph - My Hell

You'll never know how my hell burns
You'll never know how my hell turns
You'll never know how my heart bleeds
You'll never know what my heart needs

Nothing can surpass the murderous...
Nothing can surpass the murderous...
Nothing can surpass the murderous...
Nothing can surpass the murderous...

You'll never know how my hell kills
You'll never know just how it feels
You'll never know how my heart beats
You'll never know what my heart leads

Nothing can surpass the murderous...screaming
Nothing can surpass the murderous...screaming
Nothing can surpass the murderous...screaming
Nothing can surpass the murderous...screaming

Come and surpass the murderous...
Try and surpass the murderous...

You'll never know what my hell means
It's never just like how it seems
You'll never know what makes me freeze
What fucking forces me to breathe

Nothing can surpass the murderous...screaming
Nothing can surpass the murderous...screaming
Nothing can surpass the murderous...screaming
Nothing can surpass the murderous...screaming

Fear is my strength here in my hell
(To) love means to hurt
Tears in my eyes, here I will die
(To) love means to hurt
Kiss me goodbye, I'll stay disguised
(To) love means to hurt

29 agosto 2006

Actualizaciones

Bien enemiguitos de la red (esto lo digo con cariño) ya actualicé un link que tenía roto , y ahora estrené muchos blogs más. Estoy haciendole un webcomic a mi conejo. Si quieres visitarlo y dar opiniones, y el link es el siguiente:

Alice, un conejo literario

Es un homenaje a mi mascota querida e iré actualizándolo semanalmente.Enjoy et :)

27 agosto 2006

La torre - Howard Phillip Lovecraft

Desde esa esquina se puede ver la torre. Si el testigo abandona por un segundo el ruido de la vida porteña, descubrirá tras las paredes circulares un aquelarre. El eco del mismo lugar que la humanidad resguarda en la penumbra bajo diferentes disfraces. La esencia de los cimientos de construcciones tan antiguas como las pirámides y Stonehenge. Allí se suceden acontecimientos -incluso próximos a lo cotidiano- que atraen a hados y demonios.

Fue lupanar y fumadero de opio. Acaso alguno de sus visitantes haya dejado el alma allí preso del puñal de un malevo. Pero fue cuando llegó aquella artista pálida, María Krum, que su esencia brotó al fin. Recuerdo que apenas salía para hacer visitas a la universidad. Fue en su biblioteca donde hojeó las páginas del prohibido Necronomicón. Mortal fue su curiosidad por la que recitó aquel hechizo. Quizá creyó que las paredes sin ángulos la protegerían de los sabuesos. Pero esas criaturas son hábiles, impetuosas, insaciables. Los vecinos oyeron el grito del día en que murió. Ahora forma parte de la superstición barrial. Pero yo sigo oyendo su sufrimiento y el jadeo de los Perros de Tíndalos que olfatean, hurgan y rastrean en la torre.

29 junio 2006

Alcoholico deseo

Sacude la cabeza en balde
no obtendras nada a cambio,
come de esta aspirina supraracional
y alimentate de esta taza de caldo blanco.
Mezclala con sueños y lisergias de una botella marrón.
Besala con el deseo de los muertos
y reánimala con el ardiente beso de una histeria.
Amanece en un Monterrey de fuego y vergüenza,
conviertete en la enanita coja del corazón,
ocultate en una botella de pepsi cola
y deshazte de estrellas de cansancio,
estrellas technicolor de la envidia
estrellas de Ivan, que sepa donde andará.
Vuela junto a las palomas que dicen hacer poesía barata
y alimentate de tus deseos necios, de tu infame andar.
Desea deseador deseando desear lo que no se puede desear.
Dame una lata de cerveza para que pueda admirar el mar.

05 junio 2006

No es nada de tu cuerpo - Jaime Sabines














No es nada de tu cuerpo,
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca —tu boca
que es igual que tu sexo—,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada —¿qué es una mirada?—
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

01 junio 2006

Feliz día del fumador

Este día puede acontecer todos los días, a excepción del 31 de mayo ¿y por qué hasta ahora decido escribir al respecto? Pues verán ustedes, pocos lectores. Quizá no sea una fumadora empedernida, pero si tuve oportunidad de ver a mi madre fumar, de ver a tantas chachalacas (disculpa Obrador, por tomar tu frase) en una nube de humo. James Bond fumaba cigarrillos en una manera inglesa, muchos tangos hablan de fumar mientras se espera al hombre que se ama ¿que sería del jazz sin un ambiente lleno del humo del tabaco? Combaten tradiciones y combaten raices. Algo que tenía el cigarro antes era respeto, ahora tiene que lidiar con censuras y encubrimientos. ¿Y eso que importa? Ya nadie lo anuncia y aún así todavía los siguen comprando? Antes fumar significaba rebeldía, mas no asesinar tu cuerpo. Hoy todo el mundo fuma, por lo tanto si lo haces ya eres uno del montón.¡Que contrariedad! ¿Fumar o no fumar? He ahi el dilema. Ya se probó que al fumar tus pulmones se carcomen por el señor negro nicotina, pero todos olvidan al tábaco, esa morona café que viene de la misma planta, inalterable, pesada. La imagén que se censura ahora es el cigarro lleno de quimicos, pero es lo que la gente quiere.

Soy muy intolerante en esto. Cigarros "light" y "amentolados" no son cigarros, son mutantes del tabaco original. Nadie se atreve a probar un habano cubano por su fortaleza de sabor ¿Y que importa? El sabor alterado se vende también.

Son tantas las variedades, colores, y formas del cigarro, que da lo mismo que pongan o no un día para fumar, o no. Es decisión de cada quién.

Ayer no fumé nada, y hoy, tal vez tampoco lo haga, pero mi cajetilla de cigarros "Delicados" sigue guardada en la bolsa del maquillaje.

08 mayo 2006

Which Serial Killer Are You?


Which Serial Killer Are You?

Jack the Ripper killed six prostitutes in WhiteChapel, England using knives and derringers. He is the first documented serial killer and because he was never caught his legend has had many eyears to grow. His reign of terror in 1888 has leaked through to todays modern world, he is one of only two serial killers to give birth to copycats. Jack has had four copy cats. Because of this killers notery and infamous legend many experts have tried to deduce who Jack the Ripper was, but to this day still no one is close. (This includes the Prince Jack theory). Jack liked to spend a great deal of time at the vicitms body after death (well over an hour) so he could rearrange instestined as he saw fit.If you are Jack the Ripper this symbolizes extreme originality and self dependancy.
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El corazón delator - Edgar Allan Poe

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.

Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.

Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:

-¿Quién está ahí?

Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.

Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.

Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.

Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.

Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.

¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.

Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.

Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.

Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!

Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?

Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.

Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.

Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.

Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!

-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!

20 abril 2006

Preguntas - Questions




Este es un corto que hice para el dominio publico. "Tomenlo o escúpanlo, son libres..."

04 marzo 2006

Suicidio IV

Fue en uno de mis primeros encuentros con el internet en casa de una tía.

Me metí a la sala de gótico, lleno de usuarios cuyos nombres eran variaciones de la raíz "oscuridad" escrito en inglés. También venían incluidos otros nombres más obvios como "Dark Tranquility", "Dez Fafara", "RENEEEFILTH", "Stölzes herz" y "Robert Smith", uno de esos usuarios que quizás se haya perdido de sala abrió otra e invitó a que varios fuesemos, la sala para personas con problemas psicológicos. Fui para ver que tan cierto era ese tema con el que habían abierto esa sala, la mayoría eran bromistas, yo les dije que tenía ganas de suicidarme con una navaja y cortarme las venas, les aclaré que no estaba bromeando, muchos "JAJAJAJAJAJA" llenaron la pantalla de la computadora. Insistí en que iba a hacerlo, los insulté porque yo pensaba que si era una seria dispuesta a ayudar. Me levanté del asiento y fui al baño, ahi estaba el cutter que mi tía tenía para hacer sus manualidades. Era tan sencillo, nada más había que enterrar la navaja en la piel y verla sangrar ¿no es así? La enterré, logré que me doliese ¿no era eso lo que deseaba de una vez? ¿acabar con el dolor? Pero no sangraba, el cutter no tenía filo suficiente para cortar mi piel reseca. Entonces subí al techo del segundo piso silenciosamente y vi a la calle, vacía por la ausencia de un atardecer laborable, un atardecer morado que me abrigaba. Vi un coche viejo de color rojo, un Pinto que le pertenecía a mi mamá y que ahora era chatarra del camino. Me visualicé en la capota del auto, envuelta en mi manto de acero pintado de rojo, descansando como la joven suicidada del Empire State en la foto de Robert C. Wiles, solo caer. Ahi me quedé alrededor de media hora esperando a que mi tía o alguien me detuviese, pero fui yo quien cobardemente lo hizo. Cuando bajé del techo y regresé a la computadora los usuarios estaban preguntando que había ocurrido conmigo, les dije que me quedé en el techo y solo vi el paisaje. A ellos no les interesaba si del otro lado estaba llorando en silencio.

03 marzo 2006

Suicidio III

Una plática de niñas en primero de secundaria que recuerdo haber tenido

-A mi me gustaría sentir un balazo en el corazón, así como se ve en las telenovelas.
-Yo quisiera saber que se siente que te atropellen.
-No, ustedes no saben, mejor a ver que se siente ahogarse.
-Ay, que chiste, si todas sabemos nadar aquí.
-Ustedes sabrán nada, pero yo no.
-Pues yo insisto en lo del balazo, estaría buena esa escena, así, cayéndo bien dramáticamente
-¿Pero que pasaría si unas llantas pasan encima de ti y te hacen mierda todo tu cuerpo? Eso estaría padre.

Todas me miran y me hacen la misma interrogante "¿y tú?¿cómo te quieres morir?"

Yo les respondo que no lo sé, pero que me gustaría hacerlo pronto.

01 marzo 2006

Suicidio II

Fuente de primera mano.

"Cambié de ciudad, cambié de casa y cambié de calle, cambié de amigos. Eramos cinco niñas que molestabamos a los niños, mientras las demás andaban en bicicleta yo anduve patinando, cuando tenía los patines las demás andaban a pie. A dos de ellas, quienes eran hermanas, las encerraban en su casa con candado cuando sus padres salían fuera. Diariamente las veía y usabamos la cochera para ponernos a bailar o a jugar con tazas de plástico rotas y muñecas mutiladas por nuestros enérgicos juegos. Cuando nos tocaba encontrarlas encerradas no nos deteníamos, jugabamos a través de la reja para pasar el rato, pero tanta era nuestra desesperación que fui yo quien se atrevió a cruzar una barda de cinco metros de alto subiéndo a través del árbol que estaba junto a su casa, llegar a la reja y bajar por ella era sencillo. Entonces mis amigas me siguieron y cruzaron la reja para llegar con Enriqueta y Gabriela, las hermanas encerradas. Sus padres llegaban hasta tarde, así que era suficiente para nosotras quedarnos un tiempo y salir por donde habíamos llegado. Así pasaron los meses entre juegos, rompecabezas, bailes, canciones y dos perros chihuahua (fue con esas hermanas que por primera vez conocí a esta odiosa y mimada raza de perros, ya que, despues de nosotras, esos perros eran sus únicos amigos). Fue en una ocasión como cualquiera cuando habíamos subido las tres por la reja, una de ellas gritaba "Tén cuidado, está haciéndo mucho viento" yo le respondía que nada pasaba y todo estaba bien, la otra seguía insistiendo en que no fuese tan segura de mi misma, yo le dije que tenía el equilibrio y nada podría pasarme. Recuerdo haberme quedado de pie en la reja, el sol estaba en su cenit y el cielo era azul, las hojas del árbol se sacudían fuertemente, al vaivén del viento, su sonido me hipnotizó y cerré los ojos para escuchar como crujían rítmicamente, entonces quise descansar y escuchar al mundo. Cerré los ojos y me aventé de espaldas a la oscuridad del árbol, dejando que me tragase su espesura de verde tiniebla. Vi destellos y rayos de luz, las hojas me rozaban con suaves rasguños y las ramas hicieron lo posible por agarrarme, más la gravedad se los impedía. Fue cómo si hubiera salido disparada de una cueva oscura cuando salí de las sombras del árbol y azoté en el suelo, estaba acostada de espaldas, un techo verde me saludaba, entonces me di cuenta de que había regresado a la tierra y vino el dolor. Lloré como la niña que era, tenía un arañazo que recorría media espalda, me pusieron mertiolate para desinfectarme, fuera de esa herida no había otra evidencia de que me hubiera hecho daño. Mamá me regañó por ser tan descuidada y que nunca lo volviera a hacer. Otros meses más tarde volví a cambiar de casa, de calle y de amigos. Cada quién siguió su rumbo y nunca más las volví a ver. Ahora he olvidado el nombre de algunas de las amigas que fueron testigos de lo que me sucedió. Seguramente no recuerdan nada."

28 febrero 2006

Suicidio I

Confesión hecha por Maria del Rayo Sosa Luna en algúna fecha posible de septiembre del 2003:

"Tú te querías suicidar siendo una niña en alguna visita que hiciste aqui al D.F. ¿no lo recuerdas? Yo si lo recuerdo con susto, te había llevado conmigo para que pasearamos por la ciudad, pero yo tenía asuntos pendientes y tuve que pasar a un banco, llegué contigo y salimos a la calle. No sé que te ocurrió que comenzaste a llorar de la nada, estabas histérica y no te podía calmar. Corriste directo a la calle repleta de coches a matarte. Fui apurada tras de tí y te jalé de la camisa, te sacudí para que reaccionaras y te preguntaba desesperada '¿que tienes?¿que tienes?'. Seguiste llorando hasta que te calmaste, nunca supe que te pasó ese día, tendrías unos cinco años, supongo que te engentaste."

27 febrero 2006

Agradecimiento a las fresadas de un punk alienado

Una reseña de mi blog, soy una rockstar =D que va a ser conocida en todo internet, yupi. No, estoy bromeando, es solo que uno de mis compañeros reynosenses se atrevió a reseñar este blog abandonado, tan contrastante. Su reseña fue critica, no criticonada subjetiva, y lo acepto, mis lunas son mis lunas, pero debo cambiarlas. Gracias a él cambiaré el template por un universo, esperenlo pronto. Mientras tanto visiten su page que tiene cosa chidas =). Está en mis links, y si no lo ven, aqui lo tienen.

http://mexicanhobbit.blogspot.com

Ahora solo admiremos una botella de vino cabernet sauvignon acompañado de su copa amante y sus putativas uvas:




Suficiente alimento para el alma.

19 febrero 2006

Crusi, cursi, cursi

Creo que el 14 de febrero tardó en pegarme, hoy me puse a ver besos ajenos en google video. No encontré muchos. Pero creo que son suficientes, para el que tenga el corazón hecho pedazos y quiera sufrir. Gózenlos.

Secuencia de un beso andrógino
Palomas besándose
Beso filmado por Edison
Besar debilita
Comer a besos

Permiso, debo ir a soñar o a mojar los calzones.

14 enero 2006

Una letra de Gloria Trevi y una animación en gif

Ayer puse mi reproductor para que pusiera canciones al azar. Y me sorprendió que tuviese esta rola, pero ¿que puedo decir? Gloria Trevi fue la que quitó varios tabús que tenía la sociedad mexicana, y ni modo, resultó ser una obra de teatro que se le vino encima. Aún así la letra de esta rola me conmovió. Me pregunto si ella lo habrá escrito.




Gloria Trevi - Lloran Mis muñecas

Lloran mis muñecas, lloran
pues ya no queda nada de
niña en mi
tu me robaste la inocencia
al creer en tus promesas
ya no puedo creer ni en mi
y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti ...

Lloran mis muñecas, lloran
en soledad y en la misma
habitación
donde escuché cuentos de
hadas
y tus manos me encantaban
y en mujer tu cuerpo me
volvió.

Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.

Cuando no me caiga el mar
entero
de tu silencio,
cuando la piedra de tu
corazón
no me vuelva a golpear,
cuando tu presencia sin estar
no pueda
mi cuerpo erosionar.

Lloran,
lloran,
lloran mis muñecas lloran
ríos rojos de mi corazón!
y poco a poco me vacío
de la sangre que te amó...

Lloran,
lloran,
lloran mis muñecas lloran
hilos rojos escurriendo a mis
pies!
que van volviéndose listones
de un manto rojo en el que
dormiré ...

Sangran mis muñecas
abiertas
de donde salen las
mariposas
que formaban mi alma loca
que gota a gota me deja sola.

Lloran mis muñecas, lloran
desde que sé que ya no seré
feliz
y comprendí que mi
esperanza
se aferraba a la nada
y que tu no serás para mi ...

Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti,
cuando ya no piense en ti,
cuando ya no piense en ti
cuando ya no piense ...



Ahora, despues de cortarnos las venas, veamos la imagen de un personaje de los video juegos que concentra todo su poder para sacar algo especial que le de de comer, y cómo un imbécil le roba lo que tanto trabajo le costó. De algún modo me sentí identificada con esta animación =).

09 enero 2006

Aceite de perro - Ambroise Bierce, recuerdo que me dejó Alejandro Licona

En alguna clase de guión de televisión en el 2004, Alejandro Licona, nuestro profesor, nos contó un cuento, pero como buen cuenta cuentos nos dejó el final en suspenso para que así, a quienes le interesase, lo buscasen y terminasen de leerlo. El cuento era de este niño inocente de padres honestos que hacían medicina de "aceite de perro". Y como extraño postear cuentos, y como mi amiga Ukum me lo recordó me lo recordó en un mail, pues ahora se los paso a dejar para que lo lean:

Aceite de Perro - Ambroise Bierece


Me llamo Boffer Bings. Nací de padres honestos en uno de los más humildes caminos de la vida: mi padre era fabricante de aceite de perro y mí madre poseía un pequeño estudio, a la sombra de la iglesia del pueblo, donde se ocupaba de los no deseados. En la infancia me inculcaron hábitos industriosos; no solamente ayudaba a mi padre a procurar perros para sus cubas, sino que frecuencia era empleado por mi madre para eliminar los restos de su trabajo en el estudio. Para cumplir este deber necesitaba a veces toda mi natural inteligencia, porque todos los agentes de ley de los alrededores se oponían al negocio de mi madre. No eran elegidos con el mandato de oposición, ni el asunto había sido debatido nunca políticamente: simplemente era así. La ocupación de mi padre -hacer aceite de perro- era naturalmente menos impopular, aunque los dueños de perros desaparecidos lo miraban a veces con sospechas que se reflejaban, hasta cierto punto, en mí. Mi padre tenía, como socios silenciosos, a dos de los médicos del pueblo, que rara vez escribían una receta sin agregar lo que les gustaba designar Oil Can. Es realmente la medicina más valiosa que se conoce; pero la mayoría de las personas es reacia a realizar sacrificios personales para los que sufren, y era evidente que muchos de los perros más gordos del pueblo tenían prohibido jugar conmigo, hecho que afligió mi joven sensibilidad y en una ocasión estuvo a punto de hacer de mí un pirata.

A veces, al evocar aquellos días, no puedo sino lamentar que, al conducir indirectamente a mis queridos padres a su muerte, fui el autor de desgracias que afectaron profundamente mi futuro.

Una noche, al pasar por la fábrica de aceite de mi padre con el cuerpo de un niño rumbo al estudio de mi madre, vi a un policía que parecía vigilar atentamente mis movimientos. Joven como era, yo había aprendido que los actos de un policía, cualquiera sea su carácter aparente, son provocados por los motivos más reprensibles, y lo eludí metiéndome en la aceitería por una puerta lateral casualmente entreabierta. Cerré en seguida y quedé a solas con mi muerto. Mi padre ya se había retirado. La única luz del lugar venía de la hornalla, que ardía con un rojo rico y profundo bajo uno de los calderos, arrojando rubicundos reflejos sobre las paredes. Dentro del caldero el aceite giraba todavía en indolente ebullición y empujaba ocasionalmente a la superficie un trozo de perro. Me senté a esperar que el policía se fuera, el cuerpo desnudo del niño en mis rodillas, y le acaricié tiernamente el pelo corto y sedoso. ¡Ah, qué guapo era! Ya a esa temprana edad me gustaban apasionadamente los niños, y mientras miraba al querubín, casi deseaba en mi corazón de que la pequeña herida roja de su pecho -la obra de mi querida madre- no hubiese sido mortal.

Era mi costumbre arrojar los niños al río que la naturaleza había provisto sabiamente para ese fin, pero esa noche no me atreví a salir de la aceitería por temor al agente. "Después de todo", me dije, "no puede importar mucho que lo ponga en el caldero. Mi padre nunca distinguiría los huesos de los de un cachorro, y las pocas muertes que pudiera causar el reemplazo del incomparable Oil Can por otra especie de aceite no tendrán mayor incidencia en una población que crece tan rápidamente". En resumen, di el primer paso en el crimen y atraje sobre mí indecibles penurias arrojando el niño al caldero.

Al día siguiente, un poco para mi sorpresa, mí padre, frotándose las manos con satisfacción, nos informó a mí y a mi madre que había obtenido un aceite de una calidad nunca vista por los médicos a quienes había llevado muestras. Agregó que no tenía conocimiento de cómo se había logrado ese resultado: los perros habían sido tratados en forma absolutamente usual, y eran de razas ordinarias. Consideré mi obligación explicarlo, y lo hice, aunque mi lengua se habría paralizado si hubiera previsto las consecuencias. Lamentando su antigua ignorancia sobre las ventaja de una fusión de sus industrias, mis padres tomaron de inmediato medidas para reparar el error. Mi madre trasladó su estudio a un ala del edificio de la fábrica y cesaron mis deberes en relación con sus negocios: ya no me necesitaban para eliminar los cuerpos de los pequeños superfluos, ni había por qué conducir perros a su destino: mi padre los desechó por completo, aunque conservaron un lugar destacado en el nombre del aceite. Tan bruscamente impulsado al ocio, se podría haber esperado naturalmente que me volviera ocioso y disoluto, pero no fue así. La sagrada influencia de mi querida madre siempre me protegió de las tentaciones que acechan a la juventud, y mi padre era diácono de la iglesia. ¡Ay, que personas tan estimables llegaran por mi culpa a tan desgraciado fin!

Al encontrar un doble provecho para su negocio, mi madre se dedicó a él con renovada asiduidad. No se limitó a suprimir a pedido niños inoportunos: salía a las calles y a los caminos a recoger niños más crecidos y hasta aquellos adultos que podía atraer a la aceitería. Mi padre, enamorado también de la calidad superior del producto, llenaba sus cubas con celo y diligencia. En pocas palabras, la conversión de sus vecinos en aceite de perro llegó a convertirse en la única pasión de sus vidas. Una ambición absorbente y arrolladora se apoderó de sus almas y reemplazó en parte la esperanza en el Cielo que también los inspiraba.

Tan emprendedores eran ahora, que se realizó una asamblea pública en la que se aprobaron resoluciones que los censuraban severamente. Su presidente manifestó que todo nuevo ataque contra la población sería enfrentado con espíritu hostil. Mis pobres padres salieron de la reunión desanimados, con el corazón destrozado y creo que no del todo cuerdos. De cualquier manera, consideré prudente no ir con ellos a la aceitería esa noche y me fui a dormir al establo.

A eso de la medianoche, algún impulso misterioso me hizo levantar y atisbar por una ventana de la habitación del horno, donde sabía que mi padre pasaba la noche. El fuego ardía tan vivamente como si se esperara una abundante cosecha para mañana. Uno de los enormes calderos burbujeaba lentamente, con un misterioso aire contenido, como tomándose su tiempo para dejar suelta toda su energía. Mi padre no estaba acostado: se había levantado en ropas de dormir y estaba haciendo un nudo en una fuerte soga. Por las miradas que echaba a la puerta del dormitorio de mi madre, deduje con sobrado acierto sus propósitos. Inmóvil y sin habla por el terror, nada pude hacer para evitar o advertir. De pronto se abrió la puerta del cuarto de mi madre, silenciosamente, y los dos, aparentemente sorprendidos, se enfrentaron. También ella estaba en ropas de noche, y tenía en la mano derecha la herramienta de su oficio, una aguja de hoja alargada.

Tampoco ella había sido capaz de negarse el último lucro que le permitían la poca amistosa actitud de los vecinos y mi ausencia. Por un instante se miraron con furia a los ojos y luego saltaron juntos con ira indescriptible. Luchaban alrededor de la habitación, maldiciendo el hombre, la mujer chillando, ambos peleando como demonios, ella para herirlo con la aguja, él para ahorcarla con sus grandes manos desnudas. No sé cuánto tiempo tuve la desgracia de observar ese desagradable ejemplo de infelicidad doméstica, pero por fin, después de un forcejeo particularmente vigoroso, los combatientes se separaron repentinamente.
El pecho de mi padre y el arma de mi madre mostraban pruebas de contacto. Por un momento se contemplaron con hostilidad, luego, mi pobre padre, malherido, sintiendo la mano de la muerte, avanzó, tomó a mi querida madre en los brazos desdeñando su resistencia, la arrastró junto al caldero hirviente, reunió todas sus últimas energías ¡y saltó adentro con ella! En un instante ambos desaparecieron, sumando su aceite al de la comisión de ciudadanos que había traído el día anterior la invitación para la asamblea pública.

Convencido de que estos infortunados acontecimientos me cerraban todas las vías hacia una carrera honorable en ese pueblo, me trasladé a la famosa ciudad de Otumwee, donde se han escrito estas memorias, con el corazón lleno de remordimiento por el acto de insensatez que provocó un desastre comercial tan terrible.

08 enero 2006

Alucine gratuito - Cortesia de Kol Belov

Son las siete de la mañana, pero todavia no amanece. Decidí tratar de que el internet me aburriera, pero resultó ser todo lo contrario al ver este flash, durante este día no voy a poder dormir





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06 enero 2006

Tengo secuestrado al mono de la rosca de Reyes













Más vale que me paguen por tenerlo bajo mi custiodia. ¡¡¡Exijo cooperación para hacer los tamales el día de la Candelaria, en caso contrario seguirá torturado por mi aliento apestoso a tacos de suadero con extra cebolla!!!

No se preocupen, está mucho mejor conmigo. De algún modo todos los años me toca un mono.

05 enero 2006

Alain Delone en imagenes

Como adoro a este tipo



El motivo de este post es porque me encontré con una pélicula en donde él salía. Era "El tulipán negro". Mucho antes de las estúpideces como "El zorro", él hacía dos personajes, uno pesimista que salía con las mujeres y se aprovechaba de su situación de cortesano mientras que llevaba otra vida como el defensor espadachín llamado "El tulipán negro". A buena hora llega su hermano gemelo a sustituirlo. Para los que tengan el canal "Europa europa" les recomiendo que lo vean y se den su vuelta por la pagina. No solo por este papasito a quien conocí ahi, si no porque también tienen filmes altamente recomendados.

Ahora, si me disculpan, seguiré babeando por este tipo. Y me limitare a comentar sobre él en un estilo muy subjetivo e impregnado por la euforia de una gruppie.



¿No tienes ganas de tocarle esos flacos pectorales, inclusive si eres hombre? Admiralo.




Aqui a la James Bond. ¡Que labios tan mordibles!



Inclusive de viejo no pierde la gracia. Así son los buenos actores, los que perduran ante todo.




Ahora regreso a mi normalidad, permisito.

Por cierto ¿alguien me quiere prestar esta pelicula?¿o decirme cuando la pasan en el once?

03 enero 2006

Rememorando la muerte de un muerto: Vincent Schiavelli

Me vengo enterando de un actor que acaba de morir: Vincent Schiavelli

Ironía de ironías, protagonizando a un fantasma suicida, siempre estuvo muerto para mi. Mientras el fantasma del tren subterraneo deseaba vivir para poder fumar otra vez, él actor que lo encarnaba muere el 27 de diciembre del 2005 por disfrutar este vicio (cancer de pulmón). Si existe la justicia poética, me cae.


02 enero 2006

Feliz año nuevo.

Si, culeros (lo digo de cariño) Feliz año huevo nuevo. Y como no tengo otra cosa más que alcohol dejaré que disfruten al visulaizar estas cervezas. Es todo




Ahora, a divertirse, y no quiero excusas. Aviso que este año en este blog me ponga mamotretamente cultural. Espero que eso no aburra a los pocos visitantes de esta página. Ahora me largo, les doy autorización de ensuciar el lugar

Hola, druguitos


He decidido empezar el año con un blog nuevo. Es en parte por poner aquí as cosas que me gustan, o para mentar madres. O hablar del último libro pretencioso que salga al mercado, igualmente el disco. Esto me encontré en la primera página del periódico local (rareza de rarezas, comparado a los monopolistas del DF)

¡Oh, miren! El EZLN hace una gira para "La otra campaña". ¿Para cuando?¿para cuando la Revolución Marquitos? Siento que hasta eres centro izquierdista. A menos que ahi tengas entretenidos a los indigenas ¿por que si son tus palabras, verdad? Nunca espero nada, tu camina y enséñales a todos lo que tengas que enseñar. Que los intelectualoides se con sus opiniones. Acabo de recordar que tu también eres de los míos, solo que tu si sigues convicciones y te vale un cacahuate tostado los demás. Adelante.

Pero un momento ¿no debería de haber alguién como Marcos acá en el Norte? Si al sur tuvieron a Zapata, acá deberían de estar los neovillistas ¿no? Pobre, por eso necesita venir hasta acá. ¿Dejará a un zapatista? No sería nada justo para esta región desértica. ¿Y por que hablo yo de estas cosas? No digo que no me interese, es el morbo que me da el EZLN desde que tengo diez años. Y quizá porque mi profesor de guión de cine, Enrique Rentería, dijo que Marcos era de nuestros lares.

Alice les manda saludos =)