14 enero 2006

Una letra de Gloria Trevi y una animación en gif

Ayer puse mi reproductor para que pusiera canciones al azar. Y me sorprendió que tuviese esta rola, pero ¿que puedo decir? Gloria Trevi fue la que quitó varios tabús que tenía la sociedad mexicana, y ni modo, resultó ser una obra de teatro que se le vino encima. Aún así la letra de esta rola me conmovió. Me pregunto si ella lo habrá escrito.




Gloria Trevi - Lloran Mis muñecas

Lloran mis muñecas, lloran
pues ya no queda nada de
niña en mi
tu me robaste la inocencia
al creer en tus promesas
ya no puedo creer ni en mi
y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti ...

Lloran mis muñecas, lloran
en soledad y en la misma
habitación
donde escuché cuentos de
hadas
y tus manos me encantaban
y en mujer tu cuerpo me
volvió.

Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.

Cuando no me caiga el mar
entero
de tu silencio,
cuando la piedra de tu
corazón
no me vuelva a golpear,
cuando tu presencia sin estar
no pueda
mi cuerpo erosionar.

Lloran,
lloran,
lloran mis muñecas lloran
ríos rojos de mi corazón!
y poco a poco me vacío
de la sangre que te amó...

Lloran,
lloran,
lloran mis muñecas lloran
hilos rojos escurriendo a mis
pies!
que van volviéndose listones
de un manto rojo en el que
dormiré ...

Sangran mis muñecas
abiertas
de donde salen las
mariposas
que formaban mi alma loca
que gota a gota me deja sola.

Lloran mis muñecas, lloran
desde que sé que ya no seré
feliz
y comprendí que mi
esperanza
se aferraba a la nada
y que tu no serás para mi ...

Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti.
Y sólo dejarán de llorar mis
muñecas
cuando ya no piense en ti,
cuando ya no piense en ti,
cuando ya no piense en ti
cuando ya no piense ...



Ahora, despues de cortarnos las venas, veamos la imagen de un personaje de los video juegos que concentra todo su poder para sacar algo especial que le de de comer, y cómo un imbécil le roba lo que tanto trabajo le costó. De algún modo me sentí identificada con esta animación =).

09 enero 2006

Aceite de perro - Ambroise Bierce, recuerdo que me dejó Alejandro Licona

En alguna clase de guión de televisión en el 2004, Alejandro Licona, nuestro profesor, nos contó un cuento, pero como buen cuenta cuentos nos dejó el final en suspenso para que así, a quienes le interesase, lo buscasen y terminasen de leerlo. El cuento era de este niño inocente de padres honestos que hacían medicina de "aceite de perro". Y como extraño postear cuentos, y como mi amiga Ukum me lo recordó me lo recordó en un mail, pues ahora se los paso a dejar para que lo lean:

Aceite de Perro - Ambroise Bierece


Me llamo Boffer Bings. Nací de padres honestos en uno de los más humildes caminos de la vida: mi padre era fabricante de aceite de perro y mí madre poseía un pequeño estudio, a la sombra de la iglesia del pueblo, donde se ocupaba de los no deseados. En la infancia me inculcaron hábitos industriosos; no solamente ayudaba a mi padre a procurar perros para sus cubas, sino que frecuencia era empleado por mi madre para eliminar los restos de su trabajo en el estudio. Para cumplir este deber necesitaba a veces toda mi natural inteligencia, porque todos los agentes de ley de los alrededores se oponían al negocio de mi madre. No eran elegidos con el mandato de oposición, ni el asunto había sido debatido nunca políticamente: simplemente era así. La ocupación de mi padre -hacer aceite de perro- era naturalmente menos impopular, aunque los dueños de perros desaparecidos lo miraban a veces con sospechas que se reflejaban, hasta cierto punto, en mí. Mi padre tenía, como socios silenciosos, a dos de los médicos del pueblo, que rara vez escribían una receta sin agregar lo que les gustaba designar Oil Can. Es realmente la medicina más valiosa que se conoce; pero la mayoría de las personas es reacia a realizar sacrificios personales para los que sufren, y era evidente que muchos de los perros más gordos del pueblo tenían prohibido jugar conmigo, hecho que afligió mi joven sensibilidad y en una ocasión estuvo a punto de hacer de mí un pirata.

A veces, al evocar aquellos días, no puedo sino lamentar que, al conducir indirectamente a mis queridos padres a su muerte, fui el autor de desgracias que afectaron profundamente mi futuro.

Una noche, al pasar por la fábrica de aceite de mi padre con el cuerpo de un niño rumbo al estudio de mi madre, vi a un policía que parecía vigilar atentamente mis movimientos. Joven como era, yo había aprendido que los actos de un policía, cualquiera sea su carácter aparente, son provocados por los motivos más reprensibles, y lo eludí metiéndome en la aceitería por una puerta lateral casualmente entreabierta. Cerré en seguida y quedé a solas con mi muerto. Mi padre ya se había retirado. La única luz del lugar venía de la hornalla, que ardía con un rojo rico y profundo bajo uno de los calderos, arrojando rubicundos reflejos sobre las paredes. Dentro del caldero el aceite giraba todavía en indolente ebullición y empujaba ocasionalmente a la superficie un trozo de perro. Me senté a esperar que el policía se fuera, el cuerpo desnudo del niño en mis rodillas, y le acaricié tiernamente el pelo corto y sedoso. ¡Ah, qué guapo era! Ya a esa temprana edad me gustaban apasionadamente los niños, y mientras miraba al querubín, casi deseaba en mi corazón de que la pequeña herida roja de su pecho -la obra de mi querida madre- no hubiese sido mortal.

Era mi costumbre arrojar los niños al río que la naturaleza había provisto sabiamente para ese fin, pero esa noche no me atreví a salir de la aceitería por temor al agente. "Después de todo", me dije, "no puede importar mucho que lo ponga en el caldero. Mi padre nunca distinguiría los huesos de los de un cachorro, y las pocas muertes que pudiera causar el reemplazo del incomparable Oil Can por otra especie de aceite no tendrán mayor incidencia en una población que crece tan rápidamente". En resumen, di el primer paso en el crimen y atraje sobre mí indecibles penurias arrojando el niño al caldero.

Al día siguiente, un poco para mi sorpresa, mí padre, frotándose las manos con satisfacción, nos informó a mí y a mi madre que había obtenido un aceite de una calidad nunca vista por los médicos a quienes había llevado muestras. Agregó que no tenía conocimiento de cómo se había logrado ese resultado: los perros habían sido tratados en forma absolutamente usual, y eran de razas ordinarias. Consideré mi obligación explicarlo, y lo hice, aunque mi lengua se habría paralizado si hubiera previsto las consecuencias. Lamentando su antigua ignorancia sobre las ventaja de una fusión de sus industrias, mis padres tomaron de inmediato medidas para reparar el error. Mi madre trasladó su estudio a un ala del edificio de la fábrica y cesaron mis deberes en relación con sus negocios: ya no me necesitaban para eliminar los cuerpos de los pequeños superfluos, ni había por qué conducir perros a su destino: mi padre los desechó por completo, aunque conservaron un lugar destacado en el nombre del aceite. Tan bruscamente impulsado al ocio, se podría haber esperado naturalmente que me volviera ocioso y disoluto, pero no fue así. La sagrada influencia de mi querida madre siempre me protegió de las tentaciones que acechan a la juventud, y mi padre era diácono de la iglesia. ¡Ay, que personas tan estimables llegaran por mi culpa a tan desgraciado fin!

Al encontrar un doble provecho para su negocio, mi madre se dedicó a él con renovada asiduidad. No se limitó a suprimir a pedido niños inoportunos: salía a las calles y a los caminos a recoger niños más crecidos y hasta aquellos adultos que podía atraer a la aceitería. Mi padre, enamorado también de la calidad superior del producto, llenaba sus cubas con celo y diligencia. En pocas palabras, la conversión de sus vecinos en aceite de perro llegó a convertirse en la única pasión de sus vidas. Una ambición absorbente y arrolladora se apoderó de sus almas y reemplazó en parte la esperanza en el Cielo que también los inspiraba.

Tan emprendedores eran ahora, que se realizó una asamblea pública en la que se aprobaron resoluciones que los censuraban severamente. Su presidente manifestó que todo nuevo ataque contra la población sería enfrentado con espíritu hostil. Mis pobres padres salieron de la reunión desanimados, con el corazón destrozado y creo que no del todo cuerdos. De cualquier manera, consideré prudente no ir con ellos a la aceitería esa noche y me fui a dormir al establo.

A eso de la medianoche, algún impulso misterioso me hizo levantar y atisbar por una ventana de la habitación del horno, donde sabía que mi padre pasaba la noche. El fuego ardía tan vivamente como si se esperara una abundante cosecha para mañana. Uno de los enormes calderos burbujeaba lentamente, con un misterioso aire contenido, como tomándose su tiempo para dejar suelta toda su energía. Mi padre no estaba acostado: se había levantado en ropas de dormir y estaba haciendo un nudo en una fuerte soga. Por las miradas que echaba a la puerta del dormitorio de mi madre, deduje con sobrado acierto sus propósitos. Inmóvil y sin habla por el terror, nada pude hacer para evitar o advertir. De pronto se abrió la puerta del cuarto de mi madre, silenciosamente, y los dos, aparentemente sorprendidos, se enfrentaron. También ella estaba en ropas de noche, y tenía en la mano derecha la herramienta de su oficio, una aguja de hoja alargada.

Tampoco ella había sido capaz de negarse el último lucro que le permitían la poca amistosa actitud de los vecinos y mi ausencia. Por un instante se miraron con furia a los ojos y luego saltaron juntos con ira indescriptible. Luchaban alrededor de la habitación, maldiciendo el hombre, la mujer chillando, ambos peleando como demonios, ella para herirlo con la aguja, él para ahorcarla con sus grandes manos desnudas. No sé cuánto tiempo tuve la desgracia de observar ese desagradable ejemplo de infelicidad doméstica, pero por fin, después de un forcejeo particularmente vigoroso, los combatientes se separaron repentinamente.
El pecho de mi padre y el arma de mi madre mostraban pruebas de contacto. Por un momento se contemplaron con hostilidad, luego, mi pobre padre, malherido, sintiendo la mano de la muerte, avanzó, tomó a mi querida madre en los brazos desdeñando su resistencia, la arrastró junto al caldero hirviente, reunió todas sus últimas energías ¡y saltó adentro con ella! En un instante ambos desaparecieron, sumando su aceite al de la comisión de ciudadanos que había traído el día anterior la invitación para la asamblea pública.

Convencido de que estos infortunados acontecimientos me cerraban todas las vías hacia una carrera honorable en ese pueblo, me trasladé a la famosa ciudad de Otumwee, donde se han escrito estas memorias, con el corazón lleno de remordimiento por el acto de insensatez que provocó un desastre comercial tan terrible.

08 enero 2006

Alucine gratuito - Cortesia de Kol Belov

Son las siete de la mañana, pero todavia no amanece. Decidí tratar de que el internet me aburriera, pero resultó ser todo lo contrario al ver este flash, durante este día no voy a poder dormir





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06 enero 2006

Tengo secuestrado al mono de la rosca de Reyes













Más vale que me paguen por tenerlo bajo mi custiodia. ¡¡¡Exijo cooperación para hacer los tamales el día de la Candelaria, en caso contrario seguirá torturado por mi aliento apestoso a tacos de suadero con extra cebolla!!!

No se preocupen, está mucho mejor conmigo. De algún modo todos los años me toca un mono.

05 enero 2006

Alain Delone en imagenes

Como adoro a este tipo



El motivo de este post es porque me encontré con una pélicula en donde él salía. Era "El tulipán negro". Mucho antes de las estúpideces como "El zorro", él hacía dos personajes, uno pesimista que salía con las mujeres y se aprovechaba de su situación de cortesano mientras que llevaba otra vida como el defensor espadachín llamado "El tulipán negro". A buena hora llega su hermano gemelo a sustituirlo. Para los que tengan el canal "Europa europa" les recomiendo que lo vean y se den su vuelta por la pagina. No solo por este papasito a quien conocí ahi, si no porque también tienen filmes altamente recomendados.

Ahora, si me disculpan, seguiré babeando por este tipo. Y me limitare a comentar sobre él en un estilo muy subjetivo e impregnado por la euforia de una gruppie.



¿No tienes ganas de tocarle esos flacos pectorales, inclusive si eres hombre? Admiralo.




Aqui a la James Bond. ¡Que labios tan mordibles!



Inclusive de viejo no pierde la gracia. Así son los buenos actores, los que perduran ante todo.




Ahora regreso a mi normalidad, permisito.

Por cierto ¿alguien me quiere prestar esta pelicula?¿o decirme cuando la pasan en el once?

03 enero 2006

Rememorando la muerte de un muerto: Vincent Schiavelli

Me vengo enterando de un actor que acaba de morir: Vincent Schiavelli

Ironía de ironías, protagonizando a un fantasma suicida, siempre estuvo muerto para mi. Mientras el fantasma del tren subterraneo deseaba vivir para poder fumar otra vez, él actor que lo encarnaba muere el 27 de diciembre del 2005 por disfrutar este vicio (cancer de pulmón). Si existe la justicia poética, me cae.


02 enero 2006

Feliz año nuevo.

Si, culeros (lo digo de cariño) Feliz año huevo nuevo. Y como no tengo otra cosa más que alcohol dejaré que disfruten al visulaizar estas cervezas. Es todo




Ahora, a divertirse, y no quiero excusas. Aviso que este año en este blog me ponga mamotretamente cultural. Espero que eso no aburra a los pocos visitantes de esta página. Ahora me largo, les doy autorización de ensuciar el lugar

Hola, druguitos


He decidido empezar el año con un blog nuevo. Es en parte por poner aquí as cosas que me gustan, o para mentar madres. O hablar del último libro pretencioso que salga al mercado, igualmente el disco. Esto me encontré en la primera página del periódico local (rareza de rarezas, comparado a los monopolistas del DF)

¡Oh, miren! El EZLN hace una gira para "La otra campaña". ¿Para cuando?¿para cuando la Revolución Marquitos? Siento que hasta eres centro izquierdista. A menos que ahi tengas entretenidos a los indigenas ¿por que si son tus palabras, verdad? Nunca espero nada, tu camina y enséñales a todos lo que tengas que enseñar. Que los intelectualoides se con sus opiniones. Acabo de recordar que tu también eres de los míos, solo que tu si sigues convicciones y te vale un cacahuate tostado los demás. Adelante.

Pero un momento ¿no debería de haber alguién como Marcos acá en el Norte? Si al sur tuvieron a Zapata, acá deberían de estar los neovillistas ¿no? Pobre, por eso necesita venir hasta acá. ¿Dejará a un zapatista? No sería nada justo para esta región desértica. ¿Y por que hablo yo de estas cosas? No digo que no me interese, es el morbo que me da el EZLN desde que tengo diez años. Y quizá porque mi profesor de guión de cine, Enrique Rentería, dijo que Marcos era de nuestros lares.

Alice les manda saludos =)