22 diciembre 2007

De los elementos

El sol es la luz,
el viento, serpentina,
a la mar, la sal

17 noviembre 2007

Con vida gitana, sin embargo...

He estado de aquí a allá desde mediadios de año. Me fui en junio a intentar una oportunidad en la puta bien remunerada de la UNAM. Al igual que muchos salí rechazada, ahora entiendo porqué protestan tanto, y aún así se queda en sistemas arcaicos como creer que la gente por tener buenas calificaciones son una reata andante en la vida, cosa que no es cierto, o al menos eso me ha dicho la experiencia. No he conocido a una sola persona de los que fueron dieces en la escuela que la vida los haya tratado bien, algunos son gordolfos gelatinos con hijos que los maltratan como al maestro de matemáticas y otros son viene-vienes o se vuelven alienados de la sociedad cuya inteligencia los volvió locos (mirad este video del matemático tan conocido en mi abandonada Reynosa)). Muchos lacras terminan siendo el dirigente de una empresa o ya de perdido poniendo un negocio propio pues no vieron otra cosa más que el dinero para avanzar.

Me la pasé trabajando en una plateria durante un mes con un trabajo mal pagado pero mucho tiempo libre, despues y gracias a una idiota que no quiero mencionar, me metí a trabajar dando el cambalache en una maquina de peluches, resultó ser un bonito trabajo hasta haberme dado cuenta que el jefe era un imbécil que te daba tus descansos cada quince dias, si bien te iba, prefería que fueses una maquina de trabajar sin parar, y todavía en descansos te pedía trabajar, valga jefe bola. Esto era por Ecatepec, pensé en toda la gente que conocía o había escuchado hablar de ella por internet pero no podría verla por ese trabajo mierda que abarcaba de las once de la madrugada hasta las nueve de la noche. También yo fui la idiota que se puso a trabajar ahí. Viví rentando en un cuartucho en mi propia mugre pues ni siquiera tenía tiempo para ponerme a limpiar ni tenía una lavadora que me hiciera el trabajo, mi padre llegó una vez y sintió vergüenza por ver las condiciones en las que vivía, mientras me reclamaba tuve que apechugar y a las dos horas que el vino tinto lo narcotizó lloré avergonzada. Tres semanas usé ropa sucia y parecía pepenadora, hasta La Chupitos pudo tener más clase, decidí que esto me chupaba la vida. Claro, tenía escapatorias sexuales, me olvidaba del mundo en brazos de mi amado y también de mi mano, solo que estos no contemplaban el cansancio que me dejaban. Y seguía en un circulo vicioso. De algún modo me las arreglé para salir pues lo que hacía era llevar una vida de recluso.

El día en que salí me llevaron al concierto de La Cuca por Chalco en el Colliseum, lugares abandonados de dios y llenos de almas rockeras. Le pegué a varios desconocidos por golpear a mi mitad en los slams. Estuve libre, él estuvo libre y así me ayudó a organizar mi pedacera existencia, el resultado de la limpieza: veinte kilos de basura fuera y una mentada de madre a la chava rentera por no regresarme mi depósito. No dormimos cuando me llevó a Cuernavaca, pese a todas mis berreadas de borrego caminando al rastro y sabiendo que era por mi bien, él me dejó ir. No hemos perdido contacto pese a que me hallo en Monterrey. Me gusta

¿Que necesita una ciclotímica sino es un poco de amor? Aprendan, la respuesta está en eso, y no necesariamente debe ser cursilería andante. Total, nuestras citas más románticas han sido cuando vamos a museos a ver instrumentos de tortura y la historia de los asesinos seriales o el mundo musical de Da vinci o cuando vemos péliculas de ciencia ficción o de culto, eso no significa hacer el rosa mexicano o una telenovela de Televisa. ¡¡Ah, con nosotros los maniacodepresivos sociópatas que no entendemos este concepto y lo odiamos hasta que un cuerdo deja ser al loco o visceversa!!

15 noviembre 2007

Cambios, siempre para mejorar

Cansada de ver que cuentos, fotografias, quizzes, poesias, dibujos y otras masturbaciones mentales no se miraban o se apreciaban bien decidí eliminar la forma anterior a como estaban acomodadas las cosas, me gusta más esta forma en la que nadie tiene que esforzarse ni sacar lupas (o en el caso de los expertos, aumentar de tamaño la letra con un simple comando en el teclado). Estuve probando con varios templates, mover al HTML y esas cosas que solo geeks o personas sin quehacer como yo hacemos. Finalmente me fui por un template sencillo que abarcase la pantalla sin eliminar links a páginas amigas o escritos pasados. En adelante habrá uno que otro cambiecillo pero seguramente no lo notaran.

Avisando a los invisibles visitantes de esta página, quedan advertidos

13 noviembre 2007

Y que me encuentro una historia de Bukowski

HACIA ARRIBA SIN ALAS
Charles Bukowski

Estaba sentado en un taburete del 8-Count, sin pensar en nada en particular, como por ejemplo que hacia yo alli bebiendo whisky con agua. Quizá sería porque Marie se pasaba todo el día protestando porque yo quería ir a cllases de vuelo. Aunque ella siempre estaba protestando por algo. No me malinterpreten, ella era un alma mas o menos buena, pero el mundo está lleno de almas mas o menos buenas y mira donde estamos: siempre sentados en el último segundo de cada minuto. Bueno, ya se sabe. De todas formas, era tarde y yo estaba sentado junto a aquel tipo mayor que llevava un jersey de cuello vuelto naranja y pantalones cortos. De vez en cuando me miraba y sonreia, pero yo no le hacía caso. Realmente no tenía ningunas ganas de escuchar ninguna conversación tipica de barra. Qiero decir que cuando se está sentado sobre el último segundo de cada minuto, lo mejor es evitar las chorradas. El tiempo es oro ¿no?, pero aquel tipo no pudo aguantar mas. Por fin habló; y me hablo a mi.
- pareces preocupado por algo, dijo
- Asi es -contesté.
- ¿Que te pasa? -preguntó.
Lo miré. Era uno de esos tipos con los ojos realmente juntos. Uno sentía ganas de estirar el brazo y separarlos un poco.
- Quiero volar y no sé.
-Y ¿Por qué no?
-¿Que por que no?. ¡Primero tengo que ir a clase!
-Yo sé volar, dijo el viejo, y nunca he ido a clase.
Hice una señal al camarero para que me trajese otro whisky con agua y una cerveza para el viejo. Estaba bebiendo cerveza de barril. Quizá fuese eso lo que le había puesto los ojos tan juntos: la cerveza joven y barata.
- E difícil creer eso de que sabes volar y sin haber ido nunca a clase -dije.
- Puede contartelo, si quieres escucharme -suguirió.
- Supongo que no me queda otra salida ¿no? -pregunté.
Sonrió.
-Bueno -dije medio dudando- oigamos eso.
De todas formas no había ninguna mujer en el bar y no había nada en la tele excepto el nuevo presidente, sonriendo levemente, con un tic de cabeza algo demencial, que intentaba ser una buena persona, como el presidente anterior, y hablaba de algo que había salido mal pero decia que,de todas formas, ahora iba bien.
-Empezó-arrancó diciendo el viejo- cuando yo tenía alrededor de cinco años. Un sábado por la tarde yo estaba sentado en mi habitación y los otro niños estaban jugando por ahí y mis padres se habían ido ...
- ¿Y descubriste que tenías pilila?
-Oh, no, eso ocurrió mucho tiempo después. Déjame continuar, por favor ...
- Claro, claro.
- Yo estaba sentado en mi cama, mirando por la ventana hacia el patio. Mis pensamientos eran inconscientes, apenas elaborados.
- Empezaste pronto ...
- Si, eso es lo que estoy intentando contarte. Yo estaba allí sentado se poso una mosca en la mano. En la mano derecha ...
- ¿Ah, si?
- Si era una mosca particularmente fea: gorda, ignorante, hostil. Agité la mano para que se fuese. Se alzó 2 ó 3 centimetros, se puso a zumbar y entonces con un sonido realmente horrible, volvió a aterrizar en mi mano y me pico ...
- ¡No me jodas!
- Si, así fue, espante la mosca y se puso a volar por la habitación, girando y haciendo un ruido furioso y posesivo. La mano me escocia muchisimo. Yo no tenía ni idea de que la picadura de la mosca pudiese ser tan dolorosa.
- Oye -le dije al viejo-, tengo que irme a casa. Tengo una mujer como una rana que se hincha y me salta encima.
El tipo actuó como si no me hubiese oido.
- ... De todos modos, yo odiaba aquella mosca, su sorprendente falta de miedo, su arrogancia de insecto, su zumbante ignorancia ...
- Lo que necesitabas era un mata moscas
- ... Nada en absoluto para doblegarla. Para quitarla de enmedio. ¡Como odiaba a aquella mosca!. Sentia que no tenía derecho a actuar así. Yo quería matarla porque en esencia ella quería matarme a mi.
- Todo está permitido en el amor y en las moscas.
- Observé la mosca. La vi posarse en el techo, luego andar cabeza abajo. Se sentia tan segura y tan superior. Mirando aquella mosca que andaba de un lado para otro me fui poniendo cada vez mas furioso. Tenía que matar aquella mosca. En la grieta mas profunda de di mi alma senti esa terrible necesidad de destrozar aquella mosca. Empezó a temblarme todo el cuerpo, a vibrar. Entonces sentí como si mi cuerpo se cargase de electricidad y luego ¡Un fogonazo de luz blanca!
- ¡Si que te afectó aquella mosca!
- ... y entonces sentí que mi cuerpo se elevaba, se elevaba. Flote hasta el techo, mi mano salió disparada y aplastó a la mosca con la palma de mi mano. Estaba sorprendido por la velocidad de la acción. Y entonces senti, que lentamente, era devuelto al suelo y depositado allí.
- ¿Y que paso entonces, abuelo?
- Fui al cuarto de baño y me lave las manos. Después salí y me senté en la cama.
- Supongo que las moscas no habrán vuelto a meterse contigo después de eso ...
- No, no lo han hecho. Pero mientras estaba allí setado en la cama, intenté volar otra vez y no pude. Lo intenté una y otra vez y no pude.
- ¿No será que necesitas una picadura de mosca para que se te encienda el cohete?
- Intenté volar una y otra vez, me esforcé todo lo que pude, pero no hubo caso. Yo sentí que había pasado realmente, pero después de un rato empecé a pensar que quizá lo había imaginado, que quizá había enloquecido durante unos momentos.
- ¿Y como te sientes ahora mismo?
- Oh, estoy muy bien e insisto en invitarte a otra copa.
¿Otra copa?. Pensé en aquello. La primera no la había pagado él. Pero tal vez era cuestión de semantica.
- Muy bien -dije.
Asi que llegaron las bebidas y nos quedamos allí sentados, sin hablar. Una vez conocí a un tipo en un bar que afirmaba que se comía su propia carne, así que de las charlas en general aceptaba bastante y descartaba bastante.
Entonces el viejo empezó otra vez.
- Bueno, después de un cierto tiempo me olvidé de todo el asunto, pero entonces volvió a pasar.
- ¿Te picó otra mosca?.
- No, era el último curso en el colegio, en Ohio. Yo era defensa izquierdo reserva. Era el último partido de la temporada y yo estaba allí porque el chico que jugaba de titular estaba lesionado. Pero había algo importante, jugabamos contra nuestro mas odiados rivales, unos mamones ricos de la parte bien de la ciudad. O sea, que eran unos verdaderosa chulos. En serio. Vencerlos era mas importante para nosotros que ligar, y eso que nunca o muy rara vez ligábamos porque aquellos ricachones siempre andaban follandose a nuestras chicas.Vencerlos en el campo de juego era la única forma en que podíamos tomarnos la revancha. Soñabamos con eso noche y día. Significaba todo.
Bueno, pensé, ahora pasaremos de odiar a las moscas a odiar a los seres humanos. Ambos son difíciles de soportar.
- El partido estaba en su momento clave, perdiamos por 21 a 16 y quedaban y quedaban sólo 30 segundos y ellos estaban a 12 metros de nuestra línea de meta. Podían ganarnos sin arriesgarse, haciendo tiempo, pero lo que querían era incordiar. No les bastaba con follarse a nuestras chicas, querían además marcarnos otro tanto.
- Demasiado.
- Si, así que el quarterback retrocede para tirar, es un verdadero capullo, tiene un cadillac amarillo, entonces lanza el balón haciendo una espiral, uno de nuestros defensas lo toca con la punta de los dedos en la línea de meta y el balón sale volando en el momento en que pitan el final del partido. Yo estaba en el area de meta porque me habían empujado y me había caído de culo, y cuando me estoy levantando veo el balón venir hacia mi. Lo cojo y empiezó a correr. Estoy totalmente rodeado por los chulos. Comienzan a encerrarme. No puedo hacer nada. Vienen hacia mi. Todos esos chicos que han estado metiendosela a nuestras chicas. Me invade una furia cegadora. En el momento que saltan para aplastarme con un placaje masivo, empiezo a sentir que ¡me estoy elevando¡, ¡estoy suspendido en el aire!. Tengo el balón y vuelo hacia su linea de meta. Aterrizó en su meta y ¡Ganamos el partido!.
- Tengo que decirte algo, -le dije al viejo-. Eres el mayor embustero que he conocido en mi vida.
- No te estoy mintiendo.
- Venga ya -dije.-. No he oido nunca hablar de eso. Ni yo ni nadie. Hubiese salido en todos los periodicos. ¡Se hubiese sabido en todo el mundo!.
- Ocurrió en una ciudad muy pequeñita. Lo ocultaron. Lo silenciaron, lo enterraron para siempre. Sobornaron a la gente.
- Nadie podría tapar una cosa así.
El viejo señalo con la cabeza hacia un reservado. Nos acercamos y nos sentamos. Era mi turno de pagar las bebidas. Le hice una seña al camarero.
- Dos mas. -le dije cuando se acercó-, para cada uno.
El viejo no habló hasta que llegaron los vasos y el camarero regresó a la barra.
- El gobierno -dijó, alzando una de aquellas horribles cervezas jovenes y bebiendose casi todo el vaso-. Fue el gobierno.
- ¿Ah, si?
- Querían el secreto, pero yo no lo tenía. Nos hubiera proporcionado el arma secreta mas poderosa de todos los tiempos. Una casi imbencible. Me ometieron a un terrible interrogatorio, interminable, pero yo, sencillamente no lo sabía. Mientras tant, se ocultó todo sobre el partido de futbol. No sé como influiría en la vida de las trescientas ó cuatrocientas personas que lo presenciaron, pero supongo que es algo que recordaran hasta el día de su muerte.
Vacie mi primer vaso.
- ¿Sabes, abuelo, que lo que me cuentas suena convincente?. Estoy a punto de creerte.
- No tienes que hacerlo. -respondió-. Es solo porque has mencionado eso de que querías volar. Ya llevo algunas copas encima y eso me ha hecho recordar.
- Está bien -dije-, pero sigo queriendo volar.
- Yo puedo enseñarte, -dijo el viejo, inclinandose hacia adelante-. Al final lo descubrí.
- Sabes una cosa -dije- no pienso pagar por eso.
- Es gratis.
- Muy bien -dije-, enseñame.
Me miró por encima de su cerveza con aquellos ojos.
- Antes de nada, tienes que creer.
- Eso es difícil.
- A veces. Y después, cuando ya estes listo para volar, tienes que hacer esto, mirame las manos. Haz esto.
- ¿Esto?
- Muy bien. Ahora coje aire y pon los ojos en blanco. Entonces piensa en lo peor que te ha pasado en toda tu vida.
- Hay tantas cosas ...
- Ya lo sé, pero elige la peor.
- Vale, ya lo tengo.
- Ahora di SOLZIMER y te ¡elevarás!
- SOLZIMER -dije.
Segui allí sentado.
- Eh, abuelo, no pasa nada.
- Pasará, pero lleva un poco de tiempo y práctica.
- Oye, abuelo, ¿cómo te llamas?.
- Benny.
- Bueno Benny, yo soy Hank. Y tengo que decirte que hacia mucho tiempo que no oía una mentira tan bien contada. O estás loco de verdad o eres el gracioso número uno de todos los tiempos.
- Encantado de conocerte, Hank. Pero ahora tengo que irme. Soy conductor de autobuses, es mi último año y tengo que hacer el recorrido de las 6.30 de la mañana, así que para mi es tarde.
- Yo no tengo trabajo, Benny, pero me voy a beber la última copa a casa, así que saldré contigo.
Fuera hacía una noche bastante bonita, la luna llena con la niebla que iba cayendo. Las prostitutas se la mamaban a tipos en coches aparcados y en callejones. Mi habitación estaba justo a la vuelta de la esquina, un policia enorme, surgió de la niebla. ¡Lo que faltaba! y pareciá como si le viniesemos bien.
- Eh, vosotros, chicos, parece que no teneis mucha estabilidad, -dijo-. Creo que lo mejor será que vengais los dos conmigo hasta que os sequeis. ¿Qué os parece?.
-SOLZIMER -dijo Benny- y comenzó a elevarse.
Flotó hacia arriba, justo frente al policía, siguió elevandose y paso por encima del Bank of America. Después se alejó velozmente.
- Me cago en ... -susurro el policía-, ¿has visto eso?
-SOLZIMER-dije.
No pasó nada.
- Oye -me pregunto el enorme policía-. ¿Tu no estabas con un tipo?.
-SOLZIMER- dije.
- Muy bien -dijo- acabo de ver ese tal Solzimer despegando rumbo al espacio. ¿No lo has visto?.
- Yo no visto nada.
- Muy bien, ¿Como te llamas?.
- SOLZIMER -dije.
Y entonces empezó a pasar. Sentí que me estaba elevando, ¡Elevando!
- ¡Eh! ¡Vuelve aquí! -grito el policía.
Yo seguía subiendo. Era maravilloso. Yo también pasé por encima del edificio del Bank of America. El viejo no me habia mentido, aunque sus ojos estuviesen demasiado juntos. Allí arriba hacía un poco de frío. Pero seguí flotando. Cuando le contase a los chicos lo de esta noche, lo que le había pasado a este borracho, no me creerían. Que mierda. Viré empicado hacia la izquierda y sobrevole la autopista del puerto, solo para comprobar el funcionamiento. Parecia lento, pero de todos modos yo estaba muy satisfecho de la vida en general.

07 noviembre 2007

1/2













Mi mitad esta a la mitad de la mitad,
y yo estoy en el extremo de esa mitad,
dejando mitades de dos entre dos.
No le puedo romper y repartir
pero es lo que ayuda a sobrevivir,
no le puedo enterrar a la medida
ni hacer que se quede conmigo.
Mi mitad de mi rostro, mi medio,
mi pedazo hecho pedazos.
Queda en mi juntarlo para que se entere
que nunca estuvo roto,
que solo necesita acompletarse
en mis mitades perdidas por igual.

05 noviembre 2007

Manuela - La cuca


Manuela

Soy un ser incapáz
de dejarse manipular
soy autosuficiente
hasta me creo inteligente,
mi novia siempre a la mano,
soy su ser mas cercano,
la tengo en el bolsillo,
la saco, nos prendemos y después hasta el cepillo

Manuela
Manuela
Manuela
Manuela

Ella siempre es fiel,
me enloquece embarrada de miel,
la cosa más decente,
bien educada y obediente.
Yo la tengo aquí,
no me preocupa por que venga cuando yo ya me fui.
No me regaña, no se queja y nunca le baja,
no me orina, ni me cobra y nunca se raja.

Manuela
Manuela
Manuela
Manuela

Solo, me siento solo
con ella y nadie más,
tan solo con Manuela,
tan solo con mi Manuela


25 septiembre 2007

Declaración silvestre de libertad

Sacado de este enlace publicado por Cosme:

http://leforo.com/showpost.php?p=225829&postcount=3

10 pasos para SI masturbarse

1. Gracias a la masturbación exploramos nuestro cuerpo y descubrimos las sensaciones, gestos y caricias que más nos excitan; ya que somos quienes mejor conocemos nuestras necesidades sexuales y cómo satisfacerlas. Estos conocimientos podrá compartirlos con su pareja.

2. La masturbación es un verdadero alivio: físico y emocional. Libera las tensiones generadas por las impulsiones sexuales y ayuda a dormir.¡Adiós a los somníferos!

3. Nos vuelve más lúcidos, al enseñarnos a separar el amor del sexo: tener un orgasmo no significa estar enamorado.

4. Si se encuentra solo, quizá se le dé por comer chocolate, pero si se masturba regularmente, al menos no se tirará de los pelos, y correrá menos riesgo de acostarse con cualquiera.

5. La ocasión de concentrarse en su propio placer, sin preocuparse de su pareja.

6. La masturbación combate ciertos disfuncionamientos sexuales: la anorgasmia en la mujer, y la eyaculación precoz en el hombre. Tras un período de abstinencia, es mejor que el hombre se masturbe al menos una hora antes del coito, lo que le ayudará a retardar la eyaculación.

7. Cuanto más se masturbe, más orgasmos podrá tener, con o sin pareja. Las mujeres que tienen la costumbre de masturbarse hasta el orgasmo tienen más probabilidades de gozar más tarde con sus compañeros.

8. Es bueno para la salud: el orgasmo aumenta la circulación sanguínea, combate el estrés, y da lustre a la piel. Para las mujeres, fortaleza y, al mismo tiempo, relaja los músculos utilizados durante el coito.

9. El informe Kinsey lo ha demostrado: las personas que empiezan pronto a masturbarse tienen una vida sexual más activa y durante más tiempo.

10. ¡No hay nada malo en darse el gustazo!

02 abril 2007

Alice, comedor de cuentos

Este cuento lo leí en un programa de "Nina Felina" en Matamoros, Tamaulipas. Hoy que el conejo se murió lo pongo aquí para que lo lean. Alice siempre fue una inspiración.


“Alice, el comedor de cuentos”

¿Qué desde cuando como cuentos en grandes cantidades? Pues desde que la conocí a Ella. Estaba solo en un estante junto a mis otros hermanos orejones, no hacía nada ahí, solo dormía un rato, tomaba algo de agua, alguien veía a nuestros compañeros de al lado, que eran los hamsters y los ratones, o veían a los vecinos de arriba, que eran los perros y gatos, y luego se fijaban en nosotros los conejos. Siempre venía gente a ver lo bonitos que éramos, algunos humanos con sus críos golpeaban el vidrio y nos molestaban con eso, otros solamente miraban sin hacernos nada. Normalmente veía como se llevaban al más lindo mientras tenía que esperar días para salir. Justo cuando creí que nadie me iba a comprar, Ella se me quedó viendo. Solo quedábamos yo, el conejo blanco de ojos rosas, y un compañero café que tenía orejas como un perro, solo que más largas. Ella me siguió mirando con la curiosidad de una niña, aunque era más alta, tampoco parecía una adulta, estaba como en medio, recordé que había quien se quedaba viendo largo rato y nunca volvían a ver, pero Ella no me traicionó. Sin saber por qué razón, me sacaron del estante donde había mucha viruta, y me metieron en una cajita oscura. Estaba asustado por que nunca estuve encerrado en un lugar tan pequeño. Fue cuando al abrirse la caja volví a verla. Era una muchacha pecosa de ojos tristes, me acariciaba con sus manos, me sacó para verme de cerca, yo sacudía mis bigotes para sentirla mejor. Me di cuenta que estaba en un lugar repleto de humanos y comencé a temblar.

—No tengas miedo, conejito, ahorita nos vamos y llegamos a la casa.

Supe que estaba en algún transporte porque miré por las ventanas que comenzábamos a movernos, ella venía sentada, me miró con una sonrisa que no cabía en su cara.

—Estas bien bonito, ay, precioso—Decía melosamente mientras me besaba, haciendo “mua mua” en la cabeza.

Me puso de nuevo en mi caja y acariciaba mi lomo, seguí temblando, aunque no sentía tanto miedo como antes. Cerró la caja, se movía conforme ella caminaba, el miedo de estar encerrado también se fue pues supe que no me iba a soltar. Al abrir la caja me encontraba en un cuarto de color rosado. Me puso en un cojín gigante en donde me acomodé porque estaba muy cansado. Arregló un rincón del cuarto y me metió

—Ahora quédate aquí, pórtate bien.

Sacó unas bolsas de plástico que tenían comida.

—Nada más me alcanzó para comprarme esto y no te compre comida ¿podrías comerlo?

Me enseñó una cosa de color rojo que no supe que era.

—Aquí tengo más manzanas. Ten. —Me dijo.

Nunca probé la manzana hasta que ella me dio una. La olí como suelo hacerlo con las cosas nuevas. Sentí asco al principio, era muy dulce para mí.

—-Ay, andale, por favor, comete esto, ahorita no puedo salir por que ya es muy noche, pero si te la comes juro que mañana salgo y te compro tu comida ¿si?.

No habiendo otra opción mastiqué la cáscara que no era tan empalagosa, y seguí masticando por que realmente tenía hambre. Ella se levantó del gran cojín y arregló otro rincón, donde había metido unos trapos blancos y azules.

—-Bueno, este será tu lugar, Alice—Me miró y sonrió—Así te vas a llamar, por “Alicia en el país de las maravillas” —Cuando decía esto, sonreía

Me dio un beso de buenas noches y me metió en el lugar que había preparado para mí. Puso una tabla para que no pudiera salir de ahí, luego puso agua en un tazoncito y se fue a acostar. Quedé en completa oscuridad. Comencé a morder los trapos para entretenerme un rato, todo iba bien, hasta que la tabla se cayó. Aproveché mi libertad y salí a explorar el cuarto. Como no veía nada, pues olía y mordía todo para probarlo. Había algo que se parecía a la pajita de mi jaula, pero estaba deliciosa, sabía dulzón, pero no tanto como la manzana, lo disfruté tanto que seguí mordiendo. Quizá fueron mis mordidas lo que la despertaron ya que Ella se había levantado repentinamente. Prendió las luces y abrió los ojos como si hubiese visto algo que no le gustó.

—¡Alice! ¿Qué hiciste? ¡Mis revistas, mis libros, mis comics! ¡Ah, conejo!

Se levantó apresurada a recoger las cosas que estaba mordiendo y yo me fui corriendo a la puerta del cuarto. Nunca entendí por que me las quitó y las puso en un lugar alto donde yo no podía alcanzarlos, solo estaba probando algo muy bueno y delicioso. Me levantó del suelo por donde andaba, me vio a los ojos y dijo.

—¡Ay, méndigo! ¡Eso no se hace!

Me puso de vuelta en el piso y se puso a buscar algo entre sus cosas.

—Ten, mastica esto, pero no los libros.

Me encerró de nuevo en el lugar con los trapos. Esta vez puso una silla que hiciera soporte para que la tabla no se cayera, así que no pude salir en toda la noche. Lo que me había dado a masticar eran pedazos de madera, sabían igual a la viruta que tenía en mi jaula, me quedé buen rato masticándolos. Entonces Ella se durmió y yo también.

Cuando desperté Ella seguía durmiendo, continuó así un rato, y yo seguía en la misma actividad: masticar. Pero se estaba volviendo aburrido, y ya tenía mucha hambre. Pasado un rato se despertó. No tenía la cara alegre del día anterior, se limitó a dejarme unas manzanas y acariciarme la cabeza. Salió con la mochila y me dejó solo con las luces apagadas, aunque sabía que era de día porque apenas entraban unos rayos de sol por el huevo de la puerta. Cuando regresó me sacó del rincón y me dio un beso en el hocico. Agarró la silla con la que me tuvo prisionero, y quien sabe que magia es la que haya usado pero estaba frente a un cuadrado que brillaba. Y en sus piernas tenía como una tabla de color blanco con la que hacía ruidos como “tiki tik tiki”. Me acerqué a sus pies y comencé a morder la suela de sus zapatos. Ella dejó de hacer el “tiki tik” y me miró.

—Deja, estoy escribiendo. Tengo que entregar este cuento.

Entonces supe que el “tiki tik tiki tik”era eso que hacía ¿Cómo dijo? Escribir, si, eso dijo ¿Cómo escribir? Es algo que sigo sin entender. También me explicaba que los libros no eran para comerse, aunque decía otra palabra que tampoco entiendo ¿Cómo me decía?...“¡Alice, tu eres un comedor de literatura, literalmente, conejo travieso!” Creo que eso tan sabroso que llama “libros” es la “literatura”. Y por supuesto que también hace cuentos. No eran muy diferentes de los libros. Recuerdo la primera vez que por fin vi como era un cuento realmente. Salían de una cosa gris rectangular, Ella sacaba un papel muy blanco, lleno de rayas punteadas de color negro, miraba las rayas con atención, y luego hacía bolita ese papel para tirarlo en el bote. Supe que esos eran “cuentos” porque siempre decía que nunca le había gustado como quedaba su “cuento”. En alguna ocasión no tiró correctamente en la basura su cuento, sino que estaba en el piso, me acerqué a verlo, me preguntaba como es que ponía tanta atención en eso y después lo desechaba ¿por qué no me lo daba a mí? Fue así que probé mi primer cuento, y sabía delicioso.

Ya antes la había visto de ese modo. Se la pasaba horas frente a ese cubo que brillaba, viéndolo por horas mientras, escribiendo sin parar (ya dije que eso es el “tliki ttik” que hacía, pero nunca supe que significa “escribir”). Los ojos se le ponían tan rojos como los míos. Ese día estaba tan cansada que se durmió, olvidando recoger la hoja rayada que salía del cubo rectangular. Yo era muy pequeño para alcanzarla, pero antes había logrado saltar tan alto como para salir de mi rincón. Medité el salto perfecto, pero al final no tuve que hacer nada, ya que la hoja cayó sola, me acerqué listo para comérmela. Entonces noté que esas rayas punteadas que tenía parecían dibujos, las miré un rato sin saber que hacer, y fue cuando empecé a masticar siguiendo las líneas, como si tuviesen una indicación para seguir, como un olor al que estaba persiguiendo. Ella se despertó, no me di cuenta hasta que estaba levantada, una gigante bondadosa que se enojaría por comer lo que no debía, ya antes me lo había dicho, pero no puedo evitarlo, es el instinto de morder por que si no lo hago me empiezan a doler los dientes. Pero me vio con cansancio, levantó la hoja mordida y sonrió torcidamente.

—No te apures, Alice, de todos modos no era para alguna editorial importante o una revista. Seguramente estaba destinado a que tú te comieses este cuento porque no estaba bien y necesitaba correcciones. ¡Gracias, chiquito!

Acarició mi cabeza y mi lomo con suavidad, besó mis orejas y se sentó a seguir escribiendo. Alejó todo los libros del piso desde la primera vez que los mastiqué, desde entonces solo me da a masticar maderitas. Pero fue en esa ocasión tan especial en que me convertí en el comedor oficial de sus cuentos, los cuales, en las contadas ocasiones que me los da, me encanta comer y saborear mientras Ella sigue escribiendo.

20 marzo 2007

Un extracto orgásmico de la pélicula "Amelié"

Con eso de que el youtube no tiene esta escena, aprovechando que bajé la pélicula, que tengo una cuenta y que sé manejar el windows movie maker, aquí les dejo este extracto, muy corto pero preciso.



Narrador: El tiempo no ha cambiado nada, Amelié sigue buscando la soledad, se sorprende así misma con preguntas tontas acerca del mundo abajo, tales como "¿cuantas parejas estan teniendo un orgasmo ahora mismo?"

Amelié: Quince.

27 febrero 2007

Cómo hacer una Ciudadana Herzeleid

Quizz sacado del blegh de Karina Almaraz, amiga de un amigo =) ¡¡¡a quien envidio mucho porque logró que le publicaran en la Mosca!!! pero la envidia es un pecado, al menos puedo seguirla de ejemplo, me cae bien. Yo difundo lo que escribo por otros medios como lo es el messenger,a volanteada y la venta en público (llevelo, llevelo, antología de cuentos a treinta, bara bara bara) y no me llama mucho la atención postear en este blog que ya de por sí esta muy abandonado como casa de los Munster, pero en fin.Vayamos a ese quizz que me gustó tanto.



Como hacer una Ciudadana Herzeleid
Ingredientes:

1 parte de inteligencia

3 partes de brillantez

3 partes de ego
Preparación:
Mezcle a velocidad muy baja durante 30 segundos. Agregue lujuria para saborizar! No le sobrecomplazca!


Ya, es todo.

03 enero 2007

Beber de tu sangre - Los amantes de lola










Tantas cosas en la mente me aterran
el pensar en todo y nada de una vez
el estar dormido, el soñar con frío
el permanecer perdido, buscándote

Tras los muros de mi casa tan fría
que puedo pensar en algo para hacer calor
el moverme me hace titubear y dudar
pero esa imagen no se irá jamás

Y el pensar en ti me hace recordar
el encanto que provoca tu fragilidad
quedarme sentado aquí me puede congelar
el hablar de ti me puede delatar

Podría gritar
que me dejes beber de tu sangre

Y el pensar en ti me hace recordar
el encanto que provoca tu fragilidad
quedarme sentado aquí me puede congelar
el hablar de ti me puede delatar

Podría gritar
que me dejes beber de tu sangre

Podría gritar
que me dejes beber de tu sangre

Podría gritar