27 noviembre 2008

Una vuelta de un cuarto en el blog

He tratado de dar orden en mi vida, y ahora que tuve un reencuentro con memorias anteriores, me di cuenta que pasó un año de memorias en las que todo me salió bien, relativamente, pero aún así faltaba algo en mi vida. Esto era la literatura. He gritado, he dicho, pero nunca he tomado los riesgos necesarios, quizá deseaba estar supuestamente tranquila, y lo logré, alejándome demasiado para lo que estoy acostumbrada, pero ahora que lo veo, no puedo dejarlo todo de lado. Me arriesgaré, ahí está el papel, antes los riesgos no eran suficientes y no tomaba demasiadas ventajas por mi supuesta tranquilidad. Vuelvo a la redundancia de la calma.

Quizá más adelante existan memorias deslucidas, sin orden aparente, probablemente la fecha, de eso se traten. Este blog se volverá en las crónicas de mi vida desde un punto de vista subjetivo, como solía hacerlo hacía un año en otro lugar que ahora pusieron desconocido. No importa, recobré esas memorias para práctica personal. Pondré una que otra canción, una que otra noticia, al final esas son las que importan ¿no es así? En resumen, esto es lo que debe saber cada visitante…

Soy de Reynosa, Tamaulipas, aunque eso ya lo dicen los datos del blogger. Me encuentro en Monterrey, ahora estoy asentándome por acá, ha sido la ciudad más tranquila en la que he estado. Ya pasé por teleperformance, y me desagradó pero es una forma de salir económicamente hablando. Si, no lo niego, suelen desagradarme los que se convierten en estereotipo de regios y se creen la última coca cola del desierto, tal vez dentro de un tiempo esto cambie, aunque lo dudo... Soy alumna de la Universidad Autónoma de Nuevo León, ya por antonomasia, por el diseño, el contenido, la burla y a veces la mamoneria en que cae este lugar, sabrán de qué facultad soy. Soy escritora en ciernes, creo que eso ya muchos lo saben ¿Qué importa? A lo que voy, para los lectores de este blog, es que no han sabido ni la mitad de lo que sabrán aún.

23 noviembre 2008

No me filosofoques - La cuca

Ya huele a closet enmohecido aquí, así que actualizo con la letra de otra rola de La Cuca que he escuchado más ahora que estoy en la Facku de Sofía la filosa en la Autónoma de Nuevo Leon... ¡salud!

La cuca - No me filosofoques

Pensando en vivir
pienso luego existo
si me excito al pensar
pienso al existir
es cuestión de enfoques
no me filosofoques

Déjame dormir
si la vida es sueño
o soñamos vivir
quien me sueña a mi
es cuestion de enfoques
no me filosofoques

Sí como no, tu dime a donde voy
si como no, lo que tu quieras soy
usar la razón y partirnos el corazón

No quiero saber, nadie sabe nada
solo se que nada se
sabes sobre ser
es cuestion de enfoques
no me filosofoques

Sí como no, tu dime a donde voy
si como no, lo que tu quieras soy
usar la razón y quebrarnos el corazón

Soy animal, si soy un animal
mi demencia es apariencia
es apariencia

filo existencial
Sofía la filosa
existencia hueval
filo sobre “fuck”
es cuestion de enfuckes
no me filosofoques

Sí como no, tu dime a donde voy
si como no, lo que tu quieras soy
usar la razón y quebrarnos el corazón


08 noviembre 2008

La crónica con desmemorias e imágenes del 21 de octubre, concierto de Stone Temple Pilots y Nine Inch Nails

Siempre he tenido envidia de aquellos reporteros rockeros que pueden hacer una cobertura especial sin pasárseles el más mínimo detalle de un concierto, hasta que entendí que ellos cubren bajo la mirada objetiva, en backstage o desde lejos y sin involucrarse. Es por esto que a un fan le es difícil recordarlo todo debido a que lo vivió (que ironía), sintió el piso resbaloso, el olor a sudor, la dificultad de tomar fotografías fijas porque sin previo aviso podrían caerle personas encima, las pisadas y la sofocación que causa estar entre las masas, como cubrir un reportaje durante la guerra. Sólo tengo tres discos del grupo y siempre admiré la forma en que Trent Reznor sobrevivió al más duro, que fue The Downward Spiral, ningún lector me negará que cada que se escucha ese disco completo es un viaje irrefrenable a la demencia misma. Quién me interesaba más era Nine Inch Nails, su concierto era un enfrentamiento con el destino, enfrentar el vacío y la soledad, la sexualidad y la desesperanza. Pude ser capaz de ver a la cara a esa persona que sobrevivió a su locura y quien ha sabido canalizarla en la creación. Fue entonces cuando supe que yo también podría sobrevivir. Un mes antes ya tenía planeado todo, tendría que sacrificar comidas, usar cuantos descuentos me fuera posible y lidiar con la burocracia. También tuve que dejar de lado a los Stone Temple Pilots pues estoy en el turno de la noche en la Uni y no podía llegar a la hora exacta. Salí como a eso de las 8:40 después de hablar sobre la caída del muro de Berlín en la clase de historia. Desde el baño de la facultad ya había dejado la mochila en un casillero y guardado la cámara en mi entrepierna para que al llegar a la Arena el proceso de entrada no fuese tan complicado. Correr, calle, cruzar, banqueta, escaleras, boleto, más escaleras, metro, avanza, estaciones, correspondencia, más estaciones, avanza, Parque Fundidora, bajan, corre, paso peatonal, sube, sigue corriendo, al otro lado, no había gente, uno que otro perdido que llegaba tarde al igual que yo, sigue, sigue, jadea, llega, llegué. Tal como lo esperaba, una chavita con camiseta de asistonta de la Arena Monterrey me pidió que separara las piernas y los brazos, cuando solo me tanteó por las piernas y en medio de mis pechos y le entregué el boleto yo me apresuré al concierto con el pensamiento dedicado a ella diciéndole por dentro: “eres una estúpida”. Después de haber sacado la cámara de donde la tría, me acerqué a las cortinas de la entrada Stone Temple Pilots apenas estaba con “plush”, respiré con alivio, “aún no es tarde, pensé”. Bajo el aturdimiento puedo recordar específicamente que tocaron “down” y “Trippin on a hole in a paper heart”, por supuesto que hubo otras rolas solo que no recuerdo su nombre, los verdaderos seguidores se encargarán de decirlo de forma específica. Entre una de estas rolas recuerdo que Scott Weiland se puso una máscara del Santo, un recurso fácil para grupos extranjeros que quieren complacer a los mexicanos. Después de esto, Scott se ausentó unos minutos, no sin que la banda dejara de tocar, por eso no pesó tanto su ausencia. A su regreso ya traía una franela roja característica del grunge, y un sombrero café estilo Dick Tracy. Entre esto, Scott dio un pequeño discurso sobre los ideales del rock, como une a la gente y es mundial, por supuesto que lo dijo en inglés, pero para una ciudad tan agringada no creo que hubiera sido difícil comprender lo que pregonaba. Al final del acto toda la banda se juntó y bajaron espaldas en agradecimiento. Hubo un descanso, la gente estaba a la expectativa, a mi alrededor se daban pláticas sobre la crisis en Estados Unidos, también sobre como Trent Reznor está contra el gobierno de Bush, otras no menos interesantes especulaban sobre cómo sería el show. Las luces se apagaron, la gente gritó, un piano ya estaba acomodado en medio del escenario. Trent apareció bajo una luz que delineaba su silueta, tocó algunas notas tristes y después el silencio. La primera canción fue del nuevo álbum, todo el escenario era manejado por tres pantallas, luces sobre el cielo, como lo anunciaba el nombre de la gira.

Tocaron otra rola desconocida para mí, pero esto no dejaba de lado mi asombro por las pantallas y los colores que surgían. Fue hasta que tocaron “Closer” que me sentí en ambiente, sufrí una más-turbación mental junto a los demás. En seguida se escuchó “The march of the pigs” y la gente comenzó a agolparse, unos queriendo llegar más cerca del escenario y otros queriendo descargar testosterona en slams. Aquí es cuando viene mi desconcentración y le pierdo el hilo a las rolas, algunas las reconozco de Year Zero y With Teeth, como “Capital G” o “Great destroyer”. La adicción a la música se mostró cuando hubo un oscuro y de pronto se revelaron diversos instrumentos, como un contrabajo, varios xilófonos, guitarras… todo en el escenario. Aquí vinieron “Piggy” y una balada de Year Zero que consiste solo en xilófono, aquí mucha gente se aburrió pues únicamente nos mostraron una pantalla en azul con ambiente acuático, pero esta experiencia de remanso yo se las agradecí cual núbil hippie pidiendo amor y paz. Hubieron espectáculos visuales inolvidable, como aquel en el que Trent borraba toda la pantalla con el calor de una lámpara, o aquel que tomaba el concierto de diferentes tomas, como si todos estuviésemos protegidos por el buró de moralidad, una cámara por detrás, otra por delante, otra con la banda, y otra en los baños de la Arena, donde ahí hubo un acto sadomasoquista homosexual (¡yumi!). También estuvo la representación viva de “Only” cuando Trent aparecía y desaparecía tras la pantalla con estática, sensible al calor de su cuerpo. Y aquella espeluznante representación de “The hand that feeds”, y no digo espeluznante en el sentido que fuese mala la actuación, al contrario, espeluznante lo que presentaron: toda la canción tenía de fondo la cara de chango del ex presidente George W. Bush, y poco a poco se iba transformando en McKane, el probable sucesor, pero afortunadamente ahora tenemos a Obama. En otra rola se visualizaron refinerías sacando fuego y humo, entre bromas que hacía la gente escuché que se trataba de las refinerías que están por Linares. Otra rola que no conocía pero me gustó como era fabricada fue aquella que se mostró en la pantalla como una secuencia del Fruity Loops, ese programa de computadora que ayuda a componer secuencias, fue otra esencia de la parte creadora de Trent, eso sin dejar de lado las secuencias. “Wish” y “Head like a hole” estuvieron entre las canciones y finalmente hubo una pausa y se mostraron unas pantallas con el logotipo de Nine Inch Nails en color rojo. La gente aguardó para ver cuál era la siguiente canción, para mí esto significaba que probablemente era la última. La pantalla se levantó y nuevamente todo estaba en negro, solo un reflector iluminaba el rostro reflexivo de Trent, unas cuantas notas estridentes sonaron en la guitarra, todos reconocimos a la hiriente “Hurt”, la cual no necesitaba ni de luces ni pantallas, solo la interpretación del mismo Trent. La gente aplaudió a tan excelso final. Poco a poco la multitud se fue despejando, dejando un rastro de escupitajos, sudor, vasos de cerveza, colillas de cigarro y una que otra moneda perdida. Yo me quedé con la sensación de que Trent ya no es el niño fatal con guantes de latex y cabello largo, ahora es un tipo con casi cuarenta años en su haber, más relajado que nunca y haciendo lo que mejor sabe hacer y protestando a su modo cuando está inconforme. A final de cuentas ha crecido y no podemos dejarlo en una etapa. Si acaso alguno de nosotros deseó que por lo menos hubiera tocado “the perfect drug” o “big man with a gun”, pero eso ya hubiera sido mucho exigir de nosotros. Interesados en ver fotografías del concierto, visiten mi blog, y disculpen la publicidad obvia, pero no supe a donde más subirlas.

Públicado en la revista en linea: Decir Revés

Stone Temple Pilots
















NINE INCH NAILS