05 diciembre 2008

no me dejan ir

Todavía tengo que hacer tareas en la Universidad, y eso que se trata del primer semestre (¡¡el primero, les digo!!) Y ustedes dirán ¿por qué primer semestre cuando tengo veintitrés años? Porque me la pasé de fiesta de los dieciocho a los veinte, de los veintiuno a los veintidós me la pasé libre, independiente y pérdida en el limbo de decepciones, trabajos y jefes idiotas. Y ahora que se va a terminar el año las cosas buenas que me quedan son la relación que llevo con él, la convivencia con mi hermano y, por último pero no menos importante, la escuela, algo por lo que luché en el limbo de los veintidós. Vivo bien, mejor que en otras ocasiones en las que la situación era precaria, pero vivía feliz. La naturaleza me llama, el frío me pone reflexiva, me distrae de pensamientos que debería tener en este instante (como el hecho de una tarea de filosofía que no quiero hacer) pero son esas distracciones las que me dan una perspectiva más amplia. Estoy por terminar mi primer semestre en la universidad y no me la creo, aunque voy encaminada a lo que me gusta. En alguna ocasión uno de mis núbiles de salón me preguntó “¿Y por qué entraste tan anciana?” y yo le dije “porque me la pasé mejor que tú ahorita”. Bien es cierto que en México es una vergüenza que muchos años pasen antes de entrar a la universidad, pero a los imbéciles que creen que por entrar en edad avanzada es ser un perdedor de por vida, yo con toda la elegancia del mundo les digo: ¡LA MADRE QUÉ! Y me comparo con los chavos en Finlandia, país primermundista, allá se entra a la universidad hasta los veinticinco años, y no es porque sea una obligación, es optativo, esa es la edad promedio en la que la mayoría entra ¿A qué se debe este fenómeno? ¡Simple! Los chavos de los diecinueve hasta los veinticuatro se la pasan de fiesta igualmente, viajan, conocen, andan por el mundo y no se preocupan, entonces una vez que han definido que es lo que quieren ser, es ahí cuando se deciden a adentrarse a una universidad con un horario de once horas, el cual les paga el gobierno. Acá en México las autoridades educativas luego se preguntan por qué hay mucha deserción y cambios de carrera, y eso les parece una cifra alarmante, y en muchos sitios todo lo hacen alarmante. Los medios mexicanos dicen “Muerte, destrucción, inseguridad, narco, todos nos morimos, todo se muere, todo se acaba” y los medios europeos dicen “Encontraremos una solución a esto, lo que ocurre no es más que algo que no advertimos antes y es en lo que debemos poner atención”. Por supuesto que estamos en una constante ignorancia que no podemos dejar de lado y es por eso que hasta el juzgar a los medios se nos dificulta mucho.

En fin, pura filosofía barata, por algo estoy en esa facultad, para burlarme de mi misma y de mí alrededor. Debo regresar a hacer la tarea sobre la justicia, disfrutaré mucho haciéndola mientras me río de los dirigentes de esa facultad.

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