06 marzo 2009

Y que me caigo a la realidad

Hace dos días a Petronila se le ponchó la llanta frontal, no sé a que horas sucedió, para en la mañana que llegué al metro estaba bien, fui a chambear como acostumbro y de ahí me largué a la escuela. Cuando regresé la pobre estaba toda desinflada, la llevé a una gasolinera cercana para inflar la llanta, pero al parecer fue el pibote lo que se rompió, así que necesito cámara nueva. Lo tomé con tranquilidad y comencé a caminar. Justo en el cruce de Colón con no se que otra calle a una camioneta se le fue la bateria, ahí estaba el viejito cincuentón duro y dale a su carcacha, pasaron dos altos y no arrancaba "Ya le pasé la sal" pensé. Cuando me alejé de ahí vi que la camioneta había arrancado, una risible coincidencia. Me fui hasta Lindavista pasando por el Santa Cata. Cuando llegué a la casa había unos post it medio densos pegados en puntos estratégicos como el lavabo de la cocina que decía "Que chido es encontrar los platos limpios, cuando utilices uno ¡lavalo!" y otro arriba del escusado en el baño que decía "atinale, aqui hay chavas"

En fin, detallaría todo después, lo bueno de las imperfecciones de la vida, es que estas las hace perfecta

2 comentarios:

Victor H. Garcia Alonso dijo...

Ya me a pasado lo del post it, me entretuve buscándolos y quitándolos, como puzle de juego de Rol, y… que mala onda que se le haiga ponchado una patita a tu bebé u_u arréglala pronto, ¡ella se lo merece!

Ciudadana Herzeleid dijo...

Nomás que encuentra donde arreglen bicis por acá =/