14 septiembre 2010

No quería hablar del Bicente Nario, pero ni modo

Esta es la semana, los medios nos muestran grandes eventos cómo tropas extranjeras viniendo al D.F. o ciudades en las que se transmitirá el grito para que nadie salga de casa. Imagino que el grito será de terror. Ya no quiero cansar a nadie con lo obvio ¿que vamos a celebrar? Bueno, pueden buscar en internet, en la televisión (no en televisa), en la radio, en cualquier parte se están haciendo revaloraciones de los heroes del bicentenario, doscientos añitos de una supuesta libertad, libertad para los criollos que tenían menos privilegios, querrán decir, o igual era una libertad que involucraba a indígenas, criollos y negros, que en algún lugar quedaron, pero no tanto por aquí.

Entonces ¿qué podemos celebrar? German Dehesa, que en paz descanse, decía que la supervivencia ¡estamos vivos! Sí, con todo y que otros nos han dejado de lado, nos han chupado nuestra médula moral e intelectual, pero seguimos vivos. No puedo decir con orgullo patriotero chauvinista que es muy chingona esta celebración, porque la verdad no lo es. Si hace un par de años murió gente en Michoacán, y hace poco secuestraron a un alcalde, además de muchos muertos y desaparecidos ¿que más podemos agregar? Bien, podemos preocuparnos todo lo que queramos, pero la lucha sigue. Ya la mayoría que pensamos sabemos cual es el camino: la educación.

Vaya ¡si hasta algunos narcos que se encuentran pagando sentencia en la cárcel lo han dicho! En los libros está la respuesta, por que en ellos conoceremos más. Y no, no me refiero a los best sellers ni a lo que quieren que leas. Sencillamente podemos agrandar nuestro conocimiento al saber que en otros lados hubo revoluciones, que nuestra mente es un reflejo de nuestra sociedad, o al revés. Tenemos a autores densos como Marx y Nietzsche, y por otro lado tenemos el periódico ¡y el internet! pero hay que saber elegir que es lo que conviene a nuestro juicio leer.

Hoy no quiero enojarme ni frustrarme, ya suficiente tengo con la angustia que me produce Reynosa y con saber que una compañera de salón ha faltado debido a que le tocó un narcobloqueo junto a su novio y eso le causó una depresión que no le permite moverse mucho. La entiendo pues he pasado por lo mismo en donde la angustia me sobrecoge tanto que no me queda más que llorar (y agradezco la facilidad con la que hago esto porque me permite seguir). Ya no puedo hablar de una felicidad y de que todo está bien, pero pues ni modo, tengo que hacerlo y vivirlo.

Insisto en moverme por aquí y por allá y hacer las tareas, además de seguir de mantenida de mis padres pues soy la única a la que le falta romper la rienda y volver a ser independiente, cómo querían serlo hace doscientos años de la vieja España. No quiere decir que no pueda serlo, sé que puedo, conozco las formas, todo gracias a esa educación que he mencionado, y también a la vida, no hay que olvidarlo.

Si queremos avanzar hay que aprender, seguir aprendiendo, nunca asumir que todo está fácil o que nos está regalado. Si espero una afrenta o un cambio, es ese: menos queja y más acción. Si te molesta tu vecina, acéptala cómo es por su circunstancia; si te incómoda la cumbia, acéptala y enséñale al otro otras opciones también; si no soportas que te echen el carro encima, pídele paciencia al otro y aguanta vara civilizadamente, entenderá, y sino corre como alma que lleva el diablo. No puedo dar una guía de supervivencia o guerrilla intelectual, muchos que han huido, otros trabajan, cómo debe ser. que por cierto, muchos la van a agarrar desde el miércoles, pero el viernes tengo una clase con una profesora argentina, y la acepté junto con otros compañeros. Será un largo paseo, imagino que estaré encerrada garabujeando o escribiendo, también haciendo tarea ¿que más queda? Por mientras les dejo dos cositas chistosas reflexivas






Cosas que quisiera hacer o tener en el chentenario:
-El libro de Trino
-El libro de Rius
-El libro que habla del aspecto sexual de los héroes, del sexólogo David Barrios
-Adelantar tarea
-Limpiar la casa


3 comentarios:

Augusto Liberty dijo...

Excelente mi querida Ciudadana. Ay! hasta se me pusó la piel chinita. ¿Dónde vamos a parar? Pero ni modo los pueblos tienen el gobierno que se merecen! Alaber...!

ΛgƎиda Ladяidø dijo...

lo bueno es saber que no te aguantaste las ganas y no permaneciste callada, pues no existe nada peor que perder las ganas de decir las cosas como son (ademas es grato leerte)

yo en forma personal he recomendado a todos mis conocidos, NO salir de sus casas en estos dias

en primera por los atentados que seguro habrá y en segunda por la gente eufórica y borracha que perderá el control

Ciudadana Herzeleid dijo...

Augusto: No nos queda otra más que resistir, somos muchas las personas que queremos ver otra realidad... al menos tengo esperanza en eso, y claro, las acciones.

Agenda: Pues no me aguanté las ganas, aunque dije mucha tontería. La verdad si estuvo raro ese día, con decir que cuando llegué a mi casa mi rentero se estaba peleando con otra persona, yo llegué, pasé, me metí a mi casa y no salí en todo el rato. Simultáneamente mi novio tuvo que pelear en su cuadra porque también llegaron a hacérsela de tos por la celebración ¡Viva México! =/