26 noviembre 2010

Viernes negro

Muy bien, ya que comenzó el viernes negro y la gente anda de consumista, quiero entrar a la borregada y decir que si me regalan algo material quiero:

-Un juego de scrabble (¿por qué jodidos como escritora confesa nunca se les ha ocurrido regalarme un scrabble?)
-Una tableta de dibujo o de jodido un escaner
-Una bicicleta portatil, de esas que se acomodan para que uno pueda viajar en camión
-Un libro, pero no cualquiera, las opciones serían de editorial Taschen, ediciones B, Tomo Ediciones o Alfaguara en sección olvidada, tengo que fresear.

En cosas abstractas quisiera un mundo donde el dinero no corropmpiera, donde se conoce el derecho al respeto ajeno, donde no balean y en donde el conocimiento fuera algo de dominio público, y quisiera poder estructurar mejor las cosas.

Feliz antesala a la navidark

19 noviembre 2010

Labios rotos, ilusiones rotas, un poco de bálsamo

Cómo siempre, el post que escribiré a continuación no tiene un seguimiento o una linea específica, simplemente diré lo que tenga que decir, ya sea si se entienda o no (¡ay, cálmate, pinchi universitaria académica!). La verdad es que de igual forma mucha tarea e indisciplina no me deja planear o equilibrar, pero dejemos esas lamentaciones ¿que es lo que tengo que decir ahora? Todo y nada, si no he publicado nada ha sido porque me he divertido como buena borracha que soy, por cierto, buenas noticias para las industrias tabacaleras, regresé a fumar por el estrés escolar, ya habían pasado tres años sin que comprara una cajetilla, y claro, ahora gorreo más que nunca, espero poder dejarlo el próximo año, o por lo menos bajarle al consumo.

Hay una epidemia de ojeras ahora en la escuela, gracias a los trabajos finales muchos se desvelan y duermen de 2 a 4 horas, pero esto no da oportunidad a disfrutar de dormir ¿sabían que si se niegan el sueño durante un mes empiezan a desarrollar paranoias y comienza una locura creciente? Creo que por estar envuelta y viviendo esa locura es que no he escrito tanto como quisiera, cierto es que tengo los ensayos, pero ahora me siento amarrada como esos secuestrados en las sillas, a un modelo, a libros, a las palabras de otras personas que no encuentro las mías, y sí, ciertamente la originalidad es un tema más que dicho, no hay nada nuevo bajo el sol, es una preocupación que ya superé hace tiempo. Aún recuerdo a mis compañeros de la SOGEM cuando en pedas decían cosas como:

-Sí, vamos a revolucionar el mundo, vamos a proponer, vamos a cambiarlo todo.
-Sí, vamos a ser la nueva chingonada
-A mi no me interesa ser eso-les decía con todo y mi rancherismo contrastado con el pensamiento defeño de inmensidad
-¿Y por qué no te intresa eso?
-Por que quiero escribir.

Ni tiempo me he dado para buscar lo que me guste, estoy muy academizada, viendo la teoría, el momento, la búsqueda intelectual, las conceptualizaciones, y al ver todas esas mamadencias (que en estos instantes viscerales me parecen eso) ando perdiendo lo más importante: vivir.

Y se puede vivir de muchas formas, la vida dentro de la vida, vertientes dentro de deltas, y vaya que dejando de lado las chaquetas mentales, hay que explicar a lo que me refiero, eso que pone a la vida como un punto, dentro de esta hay muchas diversificaciones, está la vida allá afuera, la vida en casa, la vida en internet, la del pensamiento y la que se vive a través de los libros, todo en una integración de raíces y ramas, con todo y coacha...

Se nota que la escuela me apendeja pues ahora mismo y de manera inconsciente puse el comando ctrl + g para guardar este texto ¡como si lo escribiese en mi pinche programa open office porque ni a word llegué! En este tipo de desplazamientos he tenido otras ideas, hace poco estaba averiguando sobre la carrera de veterinaria, todo por una nostalgia infantil de quererla llevar, pues no sé si muchos lo sepan pero antes de querer ser escritora quise estudiar veterinaria, no sólo por el gusto obvio a los animales, sino que también por que quería ayudarlos de algún modo. En mi conteo de mascotas pasé por hartos ratones, pollitos, patos, mientras compartía juegos con el Kaiser, quien aguantaría vara y chingas perrunas hasta que estuve en la secundaria, después vinieron Asimov, Fhürer y Trevi, quizá pierdo algún perro en ese inter. Cuando me fui tuve al conejo, este ha sido el más conocido por su webcomic y por el cuento que le hice... ¿y a que iba todo esto? Lo infantil, la nostalgia, sé que el tiempo no regresa, pero esos puntos son referencias ¿o no? De todos modos, quizá pueda ayudar a animales juntándolos, poniendo una granja, o quizá seguir soñando, soñar es algo que me sale bien, y al soñar escribo.

Extraño los sueños, esos que presentaban incoherencias, personajes e historias, todavía tengo las imágenes de centauros destripados por niños o de fetos que quieren escaparse de sus frascos con formol. La negrura me ha invadido, negro es lo único que he podido soñar ¿cómo deshacer el atasco de los sueños? realmente los extraño mucho, y ya van a ser para años que no sueño nada específico, pero todavía me queda la sensación de morir, de respirar bajo el agua, de correr o saltar precipicios.

Realmente extraño escribir sobre eso también ¿y que si un ensayo es un flujo de conciencia? no distingo entre ensayos académico literarios o concretos, soy mala concretando las cosas, me disperso, me quedo en un lugar y vuelvo, como humo que busca salir ¿quieren cosas concretas? Dario Lider, lider es la chingonada, maneja esta página y quien quiera está invitado a escribir (http://www.letrasborradas.webs.com/) él escribe afrontando las cosas, lo gacho, y yo escribo rodeándolas y merodeándolas como un perro cauteloso, rara vez ataco y llego directo, les consta a quienes me conocen en persona.

¿Por qué puse de titulo "labios rotos, ilusiones rotas, un poco de bálsamo" al titulo de este post? Me ganó un impulso que tenía mucho de no hacer, salí a la calle a las once de la noche en bicicleta, fui al cajero que está cerca de mi casa, retiré dinero y compré un bálsamo para mis labios, y es que la semana pasada que estuve en una peda, mi Labello se rompió cuando me eché a girar sobre la calle junto con Dario, en un acto valemadristamente etílico lo mandé a chingar a su madre en un lote baldío (tomemos en cuenta que bálsamo hartamente suputamadre de caro, unos veinticinto pesitos, y lo sé, me estafaron, con el precio, pero no tenía otro). Después de una semana sin usar mi bálsamo los labios se me hicieron vidrios estallados, así bien mal pedo, entonces pa' chingarla de acabar tenía el ánimo tan neutral que me afectó levemente la crítica de Coral, y en vez de quedarme en mi persona a escuchar y asumir la responsabilidad de mi vida cual Tyler Durden chingón, decidí fugarme, la sola mención de Ray Bradbury me hizo irme y querer ser un alien espiritual, supongo que por eso me identifico con ellos, los conocí extraescolarmente, extraoficialmente, cuando en Reynosa no había nada de donde asirse. Después de clases siguió el evento "Los libros de mi vida" y escuché a dos autores, entre ellos estaba Minerva Reynosa, y ya la reconocía porque por ahí del 2005 llegué a hacer búsquedas en google con las palabras "Reynosa literatura" esperando encontrar algo de la ciudad y chingó a su madre, aparecía ella en las primeras búsquedas, e inevitablemente la leí mucho. Le dije esto una vez que acabó el evento, con poco diálogo me recordó la lucha o recorrido que sigo haciendo, por cierto, olvidé mencionarles, gané un reconocimiento por un cuento de la muerte, pero dejemos eso de lado. Me recomendó que siguiera mi camino, que siguiera tratándole, seguramente algo chicle y pegará, en fin, aquí sigo de terca ¿no?. Total, para no prolongarla mucho, mis labios estaban sangrantes casi casi, y me los lastimaba todavía más, ardiéndome de tal modo que lo disfrutaba, como cuando echar sal y limón a una herida abierta, una sensación deliciosamente reconfortante por que pese al dolor la herida está curada. Después de dormir unas cinco horas me desperté y me dije "mis labios siguen ahí". Volviendo al impulso de las once de la noche, salí a comprarlo, Soriana ya estaba cerrado, de igual forma el Benavidez, tanta pinche marca de consumo y ni siquiera se molestan en abrir las 24 horas para noctívagos como uno, con este recorrido terminé en un Seven Eleven, y apenas entré preguntando por el balsamito cuando me mostraron los de marca Golba, unas cositas pinchurrientas, a cuatro pesos cada uno "¡Dame tres!" le dije bien ansiosa a la dependienta, quien, cosa extraña pero confortante, se portó amable, y me dijo "en caso de que se te acaben, lo que también funciona es la vaselina" ¡habermelo dicho antes de la semana! Tengo vaselina en mi casa y la ocupo para cuando me raspo chingonamente bien las piernas al andar en la bicla o con las rozaduras veraniegas que luego salen por usar pantalones descosidos.

Ahora tengo bálsamo sabor cereza en mis labios, y la verdad es que es una chingonada que me alivió un dolor infringido, pero este dolor de labios rotos que implicaban callarme, también me hacía sentir las ilusiones rotas, pero estas no se rompen, solo se desgarran y pueden volver a modificarse. Si bien Nietzsche dice que la esperanza es vana porque prolonga los males del hombre, o algo así, entonces que Nietzsche por mí se vaya al carajo , aunque quizá él se refería a la esperanza o ilusiones que da una institución ecleseástica, las esperanzas en la vida presente, las que pueden ser posibles en medida de lo pragmático, como un viaje, una salida de noche, una pérdida voluntaria ¡esas si son cosas chichas!

De momento es todo lo que tenía que decir ¡cómo te extrañé blog! Necesito revivirlo más seguido.