16 septiembre 2011

Mi lado norteño, mi lado chilango, mi lado mexicano

Este post salió debido a que un amigo me pasó una página llamada “Guía para andar en México”, uno la puede encontrar fácilmente googleando “méxico sí, méxico no”, y debido a esto le dije que la mejor forma de adaptarse al Distrito Federal es tener mucha apertura y nunca querer imponer tus puntos de vista, porque es precisamente lo que se hace en una ciudad cosmopolita, lo que importa es la tolerancia, y luego el apreciar al otro, y ojo que esto no se trata de un patriotismo chauvinista, sencillamente a nosotros mismos que nos encontramos aquí no logramos ver todas las cosas buenas que hay, pero estando lejos bien que se extrañan. Volviendo al punto, este mismo amigo me preguntó hace años que de donde me sentía y ya que estamos en septiembre y con el desencanto del país, pues trataré de hacer una entrada más amena y menos encabronada como la anterior y daré lo que sé de viajar, conocer y andar, todo a partir de una biografía no autorizada que puse en facebook.

Nací en el D.F., me trajeron poquito después del terremoto del '85 a Tamaulipas, específicamente a Reynosa, donde me registraron en el acta de nacimiento. Viví toda mi infancia en Cd. Victoria, capital del estado, y me la pasé ahí hasta los 9 o 10 años. Luego viví mi adolescencia en Reynosa, y hasta los 18 me largué a vivir en el D.F. casi dos años, de ahí hubo un año que me la pasé de allá para acá (hubo como mes y medio que estuve en Guadalajara), y otro año que me quedé en Reynosa para acabar la prepa, después de eso volví al D.F. para tratar suerte en la UNAM, cosa que no logré, pero estuve año y medio por mi cuenta, y de ese año y medio, dependí de mi misma casi unos 6 u 8 meses. Después de ahí me arranqué a Monterranch, en Nuevo León, y ya casi llevo cuatro años en ese ranchote. Ahorita estoy de vacaciones en Reynosa y pues por eso muchos de mis amigos me preguntan que de donde soy, y realmente soy de donde esté, claro, sin clavarme tanto, así tengo que especificar en qué años o en que momentos me encontraba en tal lugar, y es fácil perderse entre tanta vuelta.

Con esto también debo aclarar que en la infancia en Cd. Victoria pasé por muchos cambios de casa, y lo mismo en Reynosa, puedo especular de todas las razones que nos obligaron a cambiarnos estaba la crisis del '94, los cambios políticos, las indecisiones y el trabajo de mi papá (que es ingeniero civil). Respecto a mis padres, pues es la misma historia: madre tamaulipeca con parentela que ya había llegado a Texas, Estados Unidos; padre chilango nacido en Rio Blanco, Veracruz, y sus padres, mis abuelos paternos, uno de Puebla y otro de Oaxaca (lugar que me falta visitar). Así que es quizá que estos orígenes tan contrastantes son la razón de que me lleve bien con el país y no quiera imponer nada ni decir nada de nadie, pues cada quién es diferente y especial.

Si hay algo que esto me ha ayudado es en entender que el país tiene muchas caras y que todas son buenas, así me llegué a romper los dientes con chocolate de Nochistlán que mi abuelo nos traía, disfruté de las luciérnagas en las montañas de Zapotitlán de Mendez, supe que el café era una fruta roja con la cual salía un grano muy bueno, y con esto también supe comer grillos... perdón, chapulines salados; llegué a probar los keikitos texanos y la soda lone star y pasar a McAllen a pulguear o a ranchear y recoger zanahorias de campos recién arados, además de ver cómo mataban cabritos para bodas muy rancheras, con banda sinaloense y toda la cosa, además de visitar las tumbas de mis ancestros en el panteón municipal de Cd. Victoria.

Y haciendo una reflexión de todo esto, también me tocó estar en escuelas contrastantes, una colonial como la Guadalupe Victoria, otra más moderna como la Timotea Castañeda y otra más actual como el CBtis 7, y lugares apretujados como la Hector Espinoza.

Mi encuentro con Nuevo León tiene poco, cómo ya lo he mencionado, apenas tres años. Y no sé, quizá sean mis orígenes, quizá sea mi forma de percibirlo, o quizá sea que la globalización hace más recelosas y xenpofobas a las personas, pero es aquí donde he sentido esa cerrazón que mencioné en la entrada anterior. Pero, vuelvo a insistir, no nos adentremos en el encabronamiento, sino en lo que he aprendido. Quizá he tenido el privilegio que otros no tienen de viajar y de conocer, y en la propia UANL también me he encontrado con gente que pasa por lo mismo, pero son sus primeros viajes: han salido de Durango, San Luis Potosí, Coahuila y Chihuahua que a estas alturas ¿vale la pena cerrarse a decir y señalar las diferencias? ¡Si estamos en un solo país!¡Tan basto y tan amplio! Ya bien lo dije, mi zona es el noreste, pero también he andado por el D.F. y en el Estado de México, he vagabundeado por Ixtapaluca (gracias a mi novio) por Ecatepec, por Cuautitlán Izcalli y por Tlalnepantla, y aunque sean parte de una gran megalopolis, en su pensamiento hay muchas cosas que los diferencian de los del D.F. y aún así no dejan de ser personas que quieren lo mismo: un mejor lugar para sus hijos, tranquilidad, paz. Así a grandes rasgos ya sabemos que lo que hace falta es educación y gusto por saber y explorar, entender el punto de vista del otro y tomar lo bueno de ese punto de vista, eso es lo que nos hace seres humanos, no el pelearnos entre todos y dividirnos a través de armas e intereses monetarios ¿o que tampoco se dan cuenta que si no hay apoyo mutuo no se puede hacer nada? Les conviene, de veras xD.

Ahora, como un agregado diré que aunque mi timidez no me ha permitido tratar mucho con ellos, he llegado a convivir con alemanes, con canadienses, con africanos y españoles, y el trato con ellos sigue siendo el mismo, con gran apertura, intercambio y deseos de conocernos entre nosotros. Así que sin grandes rasgos ¿por qué no nos estrechamos las manos, nos damos un abrazo y decimos "why can't we be friends?"



Porque si le zafan, pues entonces serán como esta rolita,



Y como ven, al zafarse, vamos todos en la bolita, así que hay que ayudar a que la bolita no nos lleve a un lugar en el que seguiremos si continuamos como vamos, que es la chingada, pero bueno, ya que estamos ahí no la hagamos enojar más y hagamos algo constructivo y menos destructivo, en mi caso será hacer la tarea después de terminar esta entrada en su blog de confianza, se ven, se divierten, eviten el mal copeo, enséñenles a sus hijos a investigar y sobretodo no se claven en lo malo porque lo atraen más, mejor hagan lo bueno para que esto les llegue, sobres morros =D

3 comentarios:

Nathaly dijo...

Exacto, por qué no podemos ser amigos y dejarnos de tanta coasa?...sería bueno hacerlo...
y como dice la canción, no soy de aquí ni soy de allá...y ser feliz es mi color de identidad!! ... Bien! (Y)

Mail dijo...

jajaja pue sí nota mucho el cambio de tono a comparación de tu entrada previa (de la cual debo decir estuve en acuerdo de la mayoría de tus puntos)

por lo que mencionas tu corta estancia en Guadalajara se te habrá "pasado de noche" o quizá no haya sido significativa en ningún aspecto, pero igual la realidad viene siendo la misma en todo el país (sólo le sumas o le restas la cantidad de habitantes, pero lo demás es igual)

yo no sé si sea solamente yo y mi extraño positivismo, pero sí creo que poco a poco se va haciendo cierta 'conciencia', una conciencia de querer cambiar las cosas y dejar los vicios (y hablo de vicios sociales, políticos y sobretodo culturales), una conciencia creada en base a la sangre derramada y con una lentitud frustrante, pero que va creciendo y quizá algún día logre despertar a ese gran gigante que se llama México y que se quedó dormido

Ciudadana Herzeleid dijo...

Pues sí confieso que Guadalajara me pasó de noche, porque nada más estuve un mes o mes y medio a lo mucho, y estuve trabajando. Ahora sí que es de esos lugares en los que me hubiera gustado estar muchísimo más tiempo para conocerlo mejor, pero de lo poco que vi me gustó (que por cierto, no fue en Guadalajara, pero si en una población cercana donde se pusieron las pilas para hacer una ciclopista sin que el gobierno interviniera, nada más con que diera el sí y cooperacha con vecinos, y eso me gustó)


Otro lugar que no mencioné fue Chiapas, pero ese fue un viaje de verano también. Y ciertamente sigue siendo lo mismo, unificar a pesar de las diferencias, y entendernos a pesar de las idiosincracias. Sea como sea siempre vamos a tener algo que nos caracteriza, pero es en la igualdad junto a la tolerancia y el saber del otro y conocerlo lo que nos hará ser menos violentos e inhumanos. Ciertamente habrá choque cultural, pero no necesariamente tiene que ser así, y es exactamente lo que nos ayudará a mejorar =D