07 abril 2012

Retazos de ilógica mental

Y te quejas de no difundir, de no hablar de no comprobar, de chacotear de lo que se da, vienes dando un montón de peroratas, mandadas a hacer por otras mentalidades que se entrelazan en tu mentalidad de remix, mezcla dada, tú ser humano baboso pendejo que se cree la gran reata por sentirse único formas parte del gran grupo llamado humanidad, pero esa humanidad es un animal, y como animal viral se va por la ansiedad. Corre por sus calles-venas y se encierra en su rascacielos-cabeza, hubo un tiempo en que el sol lo besaba con el viento de hojas, con el color azul-verde, hubo un tiempo de gente elegante y de conquista y sangre que lo precedió. Rasgando sus pieles-tierra se atormentan como mantis descabezadonarcobabosa.

El vuelo de alas libelulosas estelares entrena las baterías escarbadas deliricalavéricas. Falso intacto de ensueño-electricidad, indiferentes falsos tactos, sin torrente, fluido de vacío. Corazón bórico tunsgsteno demacrado, adalid de ocios trozados frenopáticos.

En esta queja tardía irradía el día, desvía, confía, pesadilla, demos trazos vuelo, al rato del esfuerzo atorado avanzado. Nadie quiere tener nada de lo que nadie tiene, escépticos mutilados de conductos pendientes, apurados en sus voces azuladas y amarillas, de curvilíneas pequeñas ámbar enrojecidas. Y viene ya, así se irá. Zumban navegaciones de pleamares diamantadas, intoxicaciones densas de alucinaciones nubladas. Géneros en mutaciones temporales, corriendo acideces agrietadas de centenares mortales, metropoli circular de silencio. Idiotas asesinados ensangrentados, cráneos fugados prostitutos drogados, "atrapados que gritan en sus jaulas-auto". La represión-plaga voraz, huesos de presas naturales, fuegos azarosos de esquizofrenia y psicopatologia en vaivén.

Clavos doblados de noventa grados, engurruñados descontinuados entre llantas violentadas, las rayas quebradas que se doblan, abandono de la chicharra en el kilómetro sepa quién, la caravana abandonada pasa indiferente el bloque blanco, acostados en el asfalto, postrados por el peso de una metralleta voraz, una obsesión subyugada de sangre-dinero.

Subyuga lamentos morados, amoratados por el efecto. Abrí y salí, la caricia fuerte, lrevisa avisa, la inocencia para mi, siempre va, la luminiscencia de un porvenir, "lo demonio, desviación [...] dolor amargura[...] lo demonio, salvación".

Se encuentra el hombre-colectivo entumido, maldito por su provocación interna aún se pregunta por qué le pasa esto, el hecho del tiempo, asidas por la fragilidad existencial, del irse agarrándose al pasado, no da cuenta de su fugacidad. Dentro de sí la ira y el odio alimenta la animadversión y enajenación. Al buscar la liberación de su ser tendrá que achicarse como materia negra, colisionar contra sí mismo hasta estallar en luz, y volver a colisionar en sus adentros, pero cómo nadie vio este antecedente no queda más que saber que estamos en el punto azul de una galaxia desconocida. Nadie sabe que tan chiquitos somos y saberse únicos y no uno en todos, y todos en uno, no va más allá. La cárcel del espacio, de la contemporización, de lo interior, no da más, sólo un reconocimiento de la diferencia del otro, y por lo tanto de nuestra cercanía.