23 marzo 2013

Reviviendo el blogo en primavera, dos días después

Sinceramente esto de la universidad me va matando la creatividad, o solamente la va encausando a otras cosas que no deberían ser. Mi cabeza se ha ido reconfigurando a la de una investigadora debido al trabajo que estoy haciendo como tesista (y que ni siquiera sé como continuarlo). Dije que este blog se actualizaría hasta el año entrante, pero no creí que mi broma duraría tanto tiempo.

Estoy escribiendo sin razón alguna, por no tener nada que hacer en veinte minutos que mi tinte verde y rojo esperan a secar, estoy esperando a ir al Machaca Fest para sentirme un poco viva, con bandas que fueron famosas en los noventas



¿Y que ha pasado en estos tres meses del primer año? Pues para empezar es la mitad de mi último semestre, dentro de poco me enfrentaré al mundo de los adultos (así es, a los 27 años todavía se puede vivir como una adolescente, aunque becada), y estoy en un bajón de investigación. No quiero tener todo el conocimiento del mundo, quiero vivirlo, pues hay conocimientos que no llegan por la intelección, sino por otras vías, modos de vivir, de hacer, de buscar, de distintos enfoques.



En esta espera de que mi cabello seque quisiera decirlo todo, aclarar las crisis de la educación que llegan a la universidad, la falta de atención al alumno, pero la verdad es que el mundo universiario que se ha configurado no me hace querer investigar más (únicamente lo de mi tesis). No puedo expresar todo lo que ha costado el aprendizaje, pero también el reforzar la piel y que me valgan madre las opiniones. He escrito mucho en secreto, como una clase de autocensura por cuestiones involucradas a la universidad. Dentro de poco me gradúo y no sé que vaya a hacer de mi vida, siento que mi cabeza ha estallado y ahora se expresa en simplezas ¿y que problema hay con eso?¿cual es el puto pedo de las simplezas?

El divorcio de la universidad para con los que estan afuera, fregándose en el día a día en la basura, y para los que viven las balas del día no se acerca para nada a lo que está en el aula. He escrito basándome en cabezas cercenadas y en pesadillas de cuerpos mutilados. Pero mi familia y mi entorno está bien. Entre esas pesadillas que mencioné el año pasado, La Castañeda fue una luz en la desesperación, pues habla de estas netas de forma sublimada, sin afectación ni choque, sin el miedo, son materias sólidas transformadas y sublimadas en música y poesía, pulsiones que han llegado en esta expresión.

Nunca he querido adentrarme en estas crisis depresivas ni en estas disertaciones largas. Hoy me siento viva a pesar de que los estados en el país y las guitarras lloran juntas.

Aunque sea que esta entrada sea una actualización más. Mi cabello se ha teñido de verde y rojo, y allá voy