13 diciembre 2013

Post #13 del proceso de 30 posts no tan diarios de la primera estapa desintóxicación universitaria

Del regreso a este blog, opiniones random de libros, viaje a Nueva Orleans, The Cure, mi nuevo trabajo como maestra, los viajes de escritora y cómo sigo encontrándome a mi misma en el aire y reflexionando

Dicen que el 13 es el número de la buena suerte, se lo pueden preguntar a Madonna a principios de la primera década del año 2000, o también pueden verificarlo con Black Sabath que aprovechó este año para dar a conocer su triskaidekafilia, y que no necesariamente está relacionado con película slasher de gente enmascarada, que ataca con machetes o con sierras eléctricas, de igual forma sabemos que estamos a finales del 2013, lo cual se resume en un año muy contrastante

Los seguidores de este blog quizá recuerdan que empecé esta dinámica de los treinta post diarios como una forma de desintoxicación universitaria, pero como se dieron cuenta, no llegué ni a la mitad de ese número, pero no importa, pues he estado viviendo la vida, no tan loca, pero nuevamente estoy con las responsabilidades de adulto, en mi equipamiento de habilidades ahora estoy con el de la docencia, que cae en las vertientes pedagógicas, esto quiere decir que he dado clases a niños chiquilines (de cinco a seis años) y he dado a chavos de la secundaria que están por entrar a la prepa. Es cosa de irse llevando.

De Nueva Orleans, nuevamente trato de hacer un recuento de lo que se hace con lo que se dice, quien se quiera llevar fluir, que efectivamente lo haga, fue una semana de muchos contrastes y coincidencias, pues para empezar fue muy apurado el modo en qué salió, y muchos de los contactos al final no pudieron ir, las que fuimos (santa madre de los estrógenos) también nos dispersamos por nuestra cuenta, claro, en lo que nos interesaba y en lo que nos llamaba la atención.

En mi caso estaba fascinada con el clima, con los cocodrilos disecados que llegué a observar en tiendas, con las reminiscencias del vudú, con mis referencias de series y películas de Hollywood, y también llegué a sentir un poco el racismo (no de una forma mala, sino de la forma en qué habla al respecto Stuart Hall), y también llegué a hablar con varios afroamericanos. Estuve frente a la casa de Edward Degas, y sentí un síndrome de Stendhall al creerme Huckleberry Finn mexicana, estar a las orillas del Missisipi y ver esa infinidad de río, ver que en verdad hay barcos, y notar parte del mestizaje estadounidense fue tanto que sigo en el asombro y sin palabras, también está presente el fantasma de Katrina, sobre todo en muchas casas, yo me quedé en esta:



Imagina amanecer, salir a las 8 de la mañana y ver cuervos, recordar las historias de Edgar Allan Poe, de Lovecraft y luego pensar que Anne Rice ubicó aquí a sus vampiros, y notar que efectivamente hay un ambiente mágico francohispánico inglés con su toque racial estadounidense, estaba para morir. Pero por supuesto que el alma de la casa era muy diferente, muy acogedora



Por supuesto que no cualquiera te abre su casa, y los que hicieron esto posible fueron Aviva, Zevi y Carmen. Aunque hubo amenaza de huracán, este no llegó, pero pude conocer que una de las heridas del Katrina se refleja en lo que ellos llaman "El fin del mundo" (The end of world), que es la orilla donde dicen que el agua comenzó a meterse cuando el huracán estaba llegando, y considerando que hay mucho pantano y mucha naturaleza (árboles tan gigantes que efectivamente crees que pueden llegar a moverse), y por supuesto, una flora y fauna que no se encuentra en ningún otro lugar (aunque el calor y lo vaporoso me recordó a Chiapas y a Veracruz). Así que ahí pude observar un amanecer espectacular.



Y también estuve en un recorrido llamado el Feliz Jueves (Happy thursday)

Fotografía por Ollin Monroy

Bicicleta enana, bicicleta gigante. Esta fotografía es irónica puesto que refleja la dicotomía de mi viaje, el recorrido en carretera que no platico aquí, pero es algo en lo que me adentraré en una próxima publicación en la revista electrónica Decirevés.

En esta misma revista narraré el concierto de The Cure, en donde la melancolía estuvo enmascarada por la gripa rasposa y por escupitajos que vinieron por el cambio de clima tan radical.

En este trayecto del año también leí a Bernardo Monroy, escritor guanajuatense, a quien conocí por la novela "Slasher" en el 2010, como novela electrónica, a él lo conocí por otras instancias, precisamente las redes sociales. Y aunque no caiga en el gusto de los intelectuales hegemónicos, sería uno de los autores que realmente necesita el país, la visión de la crítica pero bien llevaba con humor, y a su vez con el compromiso social que se merece. En este caso, "Slasher" quizá sea el rompimiento generacional de las letras solemnes, soberanas, alzadas y creídas, a soltarse un poco y saber que estamos en un país tan irónico y surreal que hizo escapar al propio Salvador Dalí. Esta sería la parte del octubre que tampoco narré. Pero finalmente en ella se puede notar toda la influencia del cine de horror que muchos catalogan como chusco o malo, pero finalmente aquí en México tenemos el cine de los Hermanos Almada ¿y quién hace pedo por ello? Es una estética diferente, fnalmente propone otra visión de México que precisamente habla de que a pesar de lo irónico que sería el que aparezca un asesino serial nacido por un hechizo de ultratumba que ayuda a otros a salir adelante, finalmente el soñar permite que nos podamos liberar un poco.

Pueden leer su novela aquí: http://zonaliteratura.com/index.php/2011/11/20/salsher-novela-de-bernardo-monroy-presentacion-descarga-ebook/#sthash.wu1YKB6i.dpuf

Y pueden ver más sobre sus obras en línea, o buscar sus libros. Confieso que no lo he leído todo, pero lo poco sé que valdrá la pena.

En la feria del libro me compré "El último explorador" de Alberto Chimal, y efectivamente personalidades como Bef hablaron maravillas, sin embargo, pese a que tiene un comienzo muy bueno e historias que enganchas, luego parece debil el final, no lo sé, esperaba algo mejor o algo con más punch, no puedo hablar de la crítica de los finales abiertos, pues finalmente, bajo la justificación de la posmodernidad, se puede hablar de fragmentación, de dejar espacios abiertos y del deshacerse de comunicaciones, pero esto no implica que se tenga que dejar en la incomunicación nomas para no decir nada. Esta es la última debilidad que siento con el libro. 

También, buena inversión, me compré el "Todo Belascoarán Shayne" y vale la pena pues casi nadie conoce a este detective, y aunque Inglaterra tiene a su Sherlock Holmes y a su Hercules Poirot, en México existe este detective, en un neopoliciaco (de los 80as a los 90as) muy diferente a lo que vemos usualmente en otros detectives, pero claro, estamos conscientes de que México es la diferencia, y en eso se tenía que ver el surgimiento de un personaje amoral pero con mucha capacidad de análisis y de investigación, de ese libro sólo he leído la primera novela y la tercera (que ya había leído anteriormente en otro libro por separado), así que continuaremos con esa saga en lo que se acaba el año.

Cómo escritora, la verdad es que sin proponermelo he logrado mucho, de lo poco. Una publicación de un cuento en "Mundos remotos y cielos infinitos" y en "Cuadrántidas", sé que esto fue el año pasado, pero esto me permitió acercarme a la visión de las escritoras. Así, con encuentros previos, Vanessa Garza organizó el encuentro y se dieron hartas pláticas interesantes, pero eso sí, el ambiente estuvo lleno de estrógenos, bien fortachón el ambiente, mucha carga de "mujeritud" y de "femmefatalismo". En lo personal procuro huir de todo lo que suene a feminismo, y no porque esté en contra de la lucha, al contrario, me sigo indignando cada que un imbécil quiere que sea su maniquí de cogestión, cómo si ese macho mexicano no sintiera lo que es sentir la cultura de la violación... y por lo anterior ¿a poco no me leí bien radical? ¿ya ven mi punto? y no es que una quiera ser agresiva, pero ¡ah, jijos!¡se lo ganan!. Y bueno, viene el arma de doble filo, cuando una mujer muestra cierta estima por el ser masculino es cuando se alzan las mujeres, justificando la lucha radical, a espantar y a quitar seriedad a un asunto tranquilón, si cómo dicen en los bares "espérense que estamos chupando tranquilos"... en fin, y caí en cuenta que en mi familia no hubo machismo, hubo masculinismo que es diferente. Hablando con varias personas me di cuenta que yo no sabía lo que era ser femenina hasta hace poco, de 5 años para acá, fue hasta los 15 años que me enteré que existían pantalones para mujer porque a mi siempre me pasaban los pantalones y las camisetas de mis hermanos, pero claro, esto no me hacía separarme, sino que era una cuestión de ir gastanto la ropa (pinchis crisis noventeras), y no tiene nada que ver con género. En ese encuentro me llamó la atención que se quisiera rescatar la "voz literaria" de la mujer, y por ese lado, efectivamente tienen razón, hay un patrón patriarcal respecto a cómo debes escribir o publicar, pero ¡vaya!, a mí me ha sido más sencillo precisamente porque mi "voz literaria", es precisamente esa, aunque luego me encante ser niña cursi, pero finalmente esa voz de la que se hablan es la que quieren rescatar, la de la conmoción y la sensibilidad. Ya de ahí no nos metamos en construcciones sociales que luego nos hacemos bolas, pero a final de cuentas ahí se pudo notar que el miedo a publicar es el doble en la mujer, porque precisamente lo es, y por lo tanto está dispersa en un mar de voces masculinas. Pero bueno, estos encuentros son luchitas para seguir buscando y seguirse moviendo, y no queda de otra. Es ir equilibrando géneros y no caer o jugar con degeneraciones y degenaradeces para generar generalidades genéricas generales, sí, eso, pero juego... ya me perdí ¿qué decía?

Ah, sí, estamos de nuevo en el blegh, bienvenido sea este viernes trece también, que no pudo caer más exacto. P's bueno, el año se acaba ¿y los logros? ¿Recuerdan que me sentí mal al terminar la universidad? Pues bien, ahora ya no leo tanto, pero me conmuevo.

De conciertos estuve en

Machaca Fest
The Cure

Películas:
Ni idea

De libros
"La tercera ola" de Alvin Toffler
"Ficciones" de Borges
"Porno para mujeres" de Andrea Lust
"Gazapo" de Gustavo Sainz, 
"La luna es una cruel amante" de Robert Heinlein 
"Juan Salvador Gaviota" de 
"Slasher" de Bernardo Monroy
"Irás y no volverás"
"Los trabajos del mar" Ambos de José Emilio Pacheco
"Días de combate" de Paco Ignacio Taibo II
"Con sed de vampiros" de Rocío Vargas
"El último explorador" de Alberto Chimal

No tomo en cuenta minificciones, cuentos, artículos, y lecturas

Nuevas noticias: ya terminé la tesis

¿Grupos nuevos? Creo que me estoy haciendo ruca, o eso o tengo que actualizarme.

Pero también tengo que seguir creando y difundiendo.

¡Viernes 13!¿no podía ser este diciembre más genial?