25 junio 2017

Cuando sientes ganas de decir las cosas...

Cuando sientes ganas de decir las cosas aunque no estén estructuradas cómo un ensayo pero te permiten deshacerte de ti misma es que puedes poner todo en una línea sin respirar.

¿Por qué me decían que pusiera todo como si fuese la presentación de un político mexicano y no con mi propia voz?¿por qué los escritores, los opinólogos viejos y la academia teme al lenguaje?¿no sabe que escribir y leer es lo mismo? Pero muchos se han contaminado de separar y trazar bardas entre lo que es un acto pensado y un espacio hablado, cómo si uno se divorciase del otro, pues entre lo dicho y lo expresado y lo captado hay espacios que saltan. Por eso es que los poetas, poetas, poetaspoetas están abandonados, la sonoridad y el eco de poetaspoetaspoetas resuena desde el 2013 en mi cabeza cuando Alberto Paz leyó en un callejón de Tijuana después de que otra chava sacase sangre rosa falsa diciendo algo sobre las maldades del país. Poetaspoetaspoetas pero nadie se detiene a poetizar, echarse putizas en poetiza porque la poetisa solo quiere ser poeta ¿o cómo fregados era?

Nadie gusta de cómo pienso, me lo dijeron a lo largo de cinco años en universidad, y aunque hiciera treinta post diarios (que se hicieron semanales y mensuales) en realidad reverbera en mi cabeza ese decir.

No decir nada, interrumpida, atrapada

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