El blog desmadroso, reseñoso y notifuricufragilísticoespialidoso, con lo literario, poético, sangrón, fufurufo, serio y elevado de Laura E. Cáceres
miércoles, 18 de septiembre de 2019
Mi versión tardía de "Alta traición", o como con un poco de pozole las penas son menos
El 15 de septiembre caminé por la calle Texcoco con un par de pestañas patrióticas, todo para buscar un pozole, y mientras iba caminando y la tierra y la contaminación, esta avenida es la frontera entre Iztapalapa y Nezahualcoyotl, y permite estar entre la postura de dos lugares que siempre creí amigos, el estado de México y la ciudad de México, otrora Distrito Federal. Mientras iba pensando en el pozole con pollo (que en realidad es gallina) que iba a comer. Mientras facebook estaba lleno de muchas amigas feministas y rojillas diciendo que muchos problemas continúan, como las desapariciones, los feminicidios y el despojo de territorios a los indígenas, aún así yo no podía dejar de sentirme entusiasmada y con ganas de celebrar legítimamente, pues durante ese día miré el Festival Cultural, que había empezado desde las cuatro de la tarde, yo esperaba la aparición de Tamaulipas, algo con cuera tamaulipeca, pero en vez de ello fue un grupo de baile de Tamaulipas, tampoco me decepcionó, y de hecho creo que fue así porque a veces Tamaulipas parece un terreno inexplorado que tiene fuerzas incomprensibles para el resto del país, un elefantito que te puede tragar o al que puedes montar si se porta de forma tranquila, y que a su vez es invisible porque ni siquiera tiene memes como Tlaxcala y sus primeras escaleras del 2017.
Bromeaba con ello, pensando que ahora estoy o estamos en una especie de noventas alternativos en 2019 puesto que por eso aparece el grupo que no es la cuera tamaulipeca, quizá porque mi realidad anterior la he querido negar con otras cuestiones como que no hubo esos asesinatos, desapariciones o secuestros, y no quiere decir que no estén hoy, sencillamente no puedes seguir por la vida queriéndote morir mientras todo continúa. Entonces surgen mis preguntas ¿Cómo hacen para que el enojo no los deje caer en la depresión?¿Cómo muchos tienen el temple para decir o dar las noticias a diario sin que ello les traspase la mente? ¿Cómo otros se pueden mantener en pie con la poesía o sus escritos?¿Y cómo es que otros se mantienen en la ignorancia y se regodean de ella? Creía que antintelectualismo era algo exclusivo de Estados Unidos, pero acá así como veo a personas que están muy educadas diciendo burradas como que necesitan a un francotirador en los edificios, o que quieren de regreso a Peña Nieto o a Felipe Calderón, también veo a los otros que quieren andar de forma simple por la vida diciendo las netas necesarias como que hay que sobrepasar esto y seguir adelante. Y después estamos las mujeres que estamos haciéndola de pedo por cosas como que siguen las violaciones o como que siguen existiendo feminicidios, entonces mi mente empezó a silbar para tratar de poner esas ideas en orden porque luego el ruido de la mente y la furia animal quiere salir.
Aún así seguí caminando, tenía miedo de ser la única con las pestañas patrióticas, pero después vi a dos señoras con motivos patrios, y me sentí mejor. También, curioso para la indiferencia chilanga, alguien me da las "buenas noches" y le respondo por igual. Estoy acostumbrada a ello cuando se trata de subir o bajar una combi, es una convención social no escrita, pero que te hace sentir conectada de forma social con el otro, llegué a ver a algunos que ya caminaban de la forma en que el alcohol los hace caminar, y entre que los envidiaba también me alegraba no estar tan jarra como ellos. Cuanto entré al restaurante de Rodolfito's, que es excelente para todas esas cosas de comida mexicana, pedí de inmediato mi pozole de pollo (que en realidad era de gallina) a uno de los meseros le llamó la atención la forma de mis pestañas, el viento me las quería arrancar pero mis ojos juguetones aguantaban un poco más. Después de que me vendieran los dos pozoles (¿a poco creían que solo iba a comprar uno?) volví a caminar. Curiosamente hace tiempo dejé de pensar en el futuro, pues entre el calentamiento global y el nihilismo millenial no pensé que hubiera uno. Pero pensé en el día de mañana, en lo que podría darse o como ir hacia adelante para poder avanzar.
El futuro, esa palabra que no aparecía en mi hablar mental o físico, simplemente se va en relación a que disfrutaba el hoy porque el futuro no me la ponía mejor porque lo desconocía, pero recordaba a ese niño que leí en sexto año cuando preguntaba por el futuro hasta hacerse un hombre con una barba muy larga. Recordé que tuve un cabello de casi tres años y era tan largo que tengo las trenzaspara donar pronto a un centro para hacer pelucas para niños con cáncer. No sé a quién le puedo garantizar o dar un futuro si no me lo permito, pero por lo menos puedo sonreír.
Esta sonrisa no deja de lado el dolor de quienes perdieron un hijos, quienes están escarbando en la tierra, buscando huesos o restos de quienes han desaparecido, no ignora las realidades de los despojados ni de quienes a diario hacen y se la fletan, ni tampoco es una negación a su dolor, hace tiempo estoy con los despojados, con quienes quieren un mundo más justo, con quienes no pueden comer porque no hay un sistema que les permita hacerlo, y luego quisiera pasarles un poco de mi momento feliz, y no tengo manera de hacerlo, porque sería colonializar su pensamiento, o decirles desde el pensamiento mágico que todo se resolverá, y esta cuestión tampoco va por ahí. Pero tampoco he sido alguien que sepa como manejar la realidad y decirles que las instituciones y los indiferentes merecen que se les mueva el piso como a quienes han sido despojados y hechos menos. Aún así la esperanza de ser escuchados ahí está.
Ese día también vi dos películas interesantes, una fue el documental de "Hasta los dientes", tragedia regiomontana que me tocó vivir en dos contextos diferentes, pero la cronología fue parecida. Y también vi "Ladronas de almas" que es una historia de la Independencia con zombies, y para finalizar rematé con la película "Los parecido" ¿Será que ya está saliendo terror y ciencia ficción decente?¿O seguirán mamando los exigentes con que ello no se parece a algun referente europeo o norteamericano? Ya no quiero escuchar a críticos criticones, como si fuera tan fácil crear o construir o hacer y luego mostrar.
Después del trajín de pensamientos, regresé a casa a comer el pozole, mi avatar con la cuera tamaulipeca seguía en facebook, y ahí también seguían los reclamos, que espero nunca paren las críticas, las exigencias, las creaciones y el andar, sino que se siga construyendo, y reconstruyendo de las ruinas, total que al final la historia de México no se ha dado la oportunidad de ser tranquila, pero tampoco se queda en su conformidad, sigue avanzando y aprendiendo. Que sigan los pozoles que no sean de carne humana ni de hongos, porque esa es sopa de hongos con maíz nomas.
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