Estaba viendo una especie de río inmenso como de Zapotitlán de Mendez pero no era ahí y estaba lleno de gente que andaba en llantas flotantes y debajo tenía muchas algas de río, y no terminaba de recorrer, y quien sabe cómo yo andaba en una de esas llantas pero terminaba en un muelle y al que llegaba por otro puente antes y de ese muelle veía como la gente pasaba con sus llantas inflables y todos estaban relajados, y yo seguía caminando hasta pasar por muchos restaurantes y zonitas turísticas, entonces entré a una tiendita o local que tenía una mesa redonda y pequeña de color blanco y dos sillas de esas de plástico que acostumbran a poner en todos los lugares baratos, y había muchas baratijas en el piso, como pines, envolturas de dulce, canastitas de mimbre y partes de juguetes, como accesorios, y yo me acercaba curiosa a ver y empezaba a recolectarlas, cuidando de tener mi billetera porque no sabía sí se vendía o no, y pasó que conforme iba levantando y recogiendo cada cosa pequeña mis manos se iban llenando, entonces llegaba una señora viejita, de piel blanca y cabello canoso y me decía "No puedes hacer extractivismo de la misma basura blanca, demonia blanca" y claro que me asusté porque no me gusta que me acusen de cosas que no hago, pero entre más soltaba los objetos para irme por r la ofensa que me acababa de hacer la anciana, más gritaba "Demonia blanca, demonia blanca, no merece el extractivismo ni el turismo de este lugar porque solo quiere robar, demonia blanca" y pues como ya me estaba acusando de algo que no había hecho, con justa razón comencé a robarme las cosas, no sin antes aventarle el dinero por las cosas robadas, y me acuerdo que agarré un pin con la bandera asexual, unos anillos, unos chicles toti y centavitos, pero le arrojaba dinero de que cien pesos y así, pero la vieja necia seguía diciéndome "demonia blanca, basura blanca" y me sentí tan incómoda que me regresé al río donde había mucha gente andando, no sin antes mostrarle la lengua e irme enojada, hasta que me desperté...



