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lunes, 28 de noviembre de 2011

Hola, fin de año

Habiendo acabado una tarea por la cual me tensé de oquis, ando con ganas de escribir sobre la primera estupidez que me venga en mente, y es que he estado demasiado ocupada en otras cosas que me he perdido la vida. Yo sé que mi última entrada fue igual de improvisada que esta (precisamente por eso no le he corregido nada, para que se vea que realmente estaba borracha). Y es que este semestre ha estado apretado, falto de creatividad, puros análisis que no dejan nada bueno, sin embargo hace poco ocurrió algo que me hizo tomar una decisión, deshacerme de alguien que consideraba una amiga pero a final de cuentas noté que era un instrumento para que dejara de sentirse sola. Podría decir mucho al respecto, pero finalmente prefiero dejar de lado las cuestiones que no valen la pena resaltar, simplemente uno sabe cuando hay que pasar la página y seguir, por mi cuenta, ciertamente me sigue gustando escribir y no por eso me las daré de andar de alzada ni de andar espantando a gente con esa idea ¡es absurdo e idiota! Las épocas cambian, y si uno continúa con un pensamiento atrasado no se avanzará, el escritor ya no puede ni debe ser aquel tipo inalcanzable al cual solamente lo alzan como si le llegara la idea por una misteriosa musa o por algo encantado o mágico, simplemente es alguien que va a detectar su momento y lo plasmará en cierta forma. Citándome a mi misma (plagio, plagio, eres una plagiadora, o sea, cálmense defensores del conocimiento y de la cultura) tomaré un extracto de un ensayo que hice hace un año hablando de la poética del realismo:

Revueltas recomienda que para que esta realidad no nos sobrepase, tendríamos primero que examinarla, contemplarla y medir un horror concreto, y el mismo autor cita a Tolstoi diciendo "no negarse jamás a ver, no cerrar los ojos ante el horror ni volverse de espalda por más pavoroso que nos parezca". Aunque es una línea muy delgada, es en esta reflexión que Revueltas afirma que está "el relieve la frontera que existe entre realidad y literatura"

¡No se duerman, chingá!


¿Todavía tengo su atención?

Insisto, que las letras no los espanten, a ver, si es así, y no se han cansado, continuaré con la disertación copypasteada de mi opinión retomando al buen Revueltas, y dice:

El punto de vista del realismo literario es que es un horror diferido, un horror a punto de ser. Inevitablemente la realidad se sublimará a través del autor para hacerla alcanzable y menos abrumadora, sólo es en primera persona que José Revueltas logra explicarse con esto: "Sé que mas tarde (cuando describa lo que veo hoy) voy a sufrir (como en realidad ocurre); pero mientras estoy entre ellos sin que sienta compasión, piedad, nada" con esto se demuestra que pese a todo pues debe conservar la objetividad, aunque esta no sea la realidad total, pero sí la realidad literaria, aunque no pareciera, pero Revueltas da a entender su estilo propio de creación en las siguientes líneas del prólogo

"El juguete cósmico en cuestión es un relato, en verso, que hace una loca de su vida. Los versos son paradojas, muy al estilo mexicano, del monstruoso humor mexicano[...] que si las juzga uno con objetividad (aunque a uno mismo le encanten) resultan de una comicidad de locos y de criminales".

Con esto vamos a una definición que acomoda completamente lo que quiso decir Revueltas, y es el lado “moridor” de la realidad, este lado “moridor” de la obra que ha partido desde la realidad es el que dialoga con los lectores, aquel con el que se logra una identificación a través de lo literario. Respecto a esto Revueltas lo explica mejor:

"Este lado moridor de la realidad, en el que se le aprehende, en el que se somete, no es otro que su lado dialéctico: donde la realidad obedece a un devenir sujeto a leyes, en los elementos contrarios se ínter penetran y la acumulación cuantitativa se transforma cualitativamente"

Así deja muy en claro que el autor debe saber de todo, o por lo menos tomar la mayor parte de la realidad, pero también debe tomar debe tomar en cuenta en cual es la medida de realidad que debe tomar “No hay nada de realidad que deba serle ajeno al escritor. Pero si se toman estos hechos indiscriminadamente, me temo que no se pudiera ir a ningún lado”.

¿Sigo con su atención?¿Todavía están conmigo?¿O ya se aburrieron? Espero que no me salgan con el clásico internetero que dice:

"MUY LARGO, NO LO LEÍ"

Sí es así, lo entenderé, creo que tanto análisis apendeja, pero quisiera pensar que por lo menos moví tantito sus neuronas, y es que la realidad no se entiende si no la vislumbramos de un modo u otro ¿el trabajo del escritor? Pues decir como lo pueda decir, claro, no necesariamente con realismo, cada quien sabrá que escoger o cómo contar una historia, anécdota o experiencia, así que por favor, a los literatos y otros escritores que están orgullosos de ello pero que pierden el piso, basta, en serio, no sean alzados, ya no les queda...

Bien, y ahora que me he desquitado con memes e intelectualidad que me sobra pero que no aguanto ¿que más puedo hacer para entretenerlos tantillo y continúen leyendo este chacoteo? Bueno, no mucho, simplemente hay veces que me pongo a dudar de las clases imperantes, sí realmente están preocupados por llevar la cultura a las personas o por llenarse los bolsillos con el erario público, como otro escritor que conozco dijo(de forma muy acertada): "A mi tampoco me interesa leer sobre puñetas, mamadas, cantinas o sobre como se pasaron una temporada en Francia tirando barra con una beca pagada con mis impuestos..." y ciertamente, esa literatura que sale de esas cuestiones cómo aburre, de veras.

Estamos en una época en que o la difusión cuesta cara o en que hay que aprovechar el internet y difundir gratuitamente. Hay una crisis económica que implica crisis de ideales y de valores (duh, perdonen la obviedad) a final de cuentas hay muchos que ya sabemos que las cosas están mal, siempre lo han estado, sin embargo esta época se ha vuelto más absurda todavía ¿diez mil muertos para decir que a nuestro preciso (en vías de largarse) tuvo los suficientes huevos para enfrentarlos? ¡Huevos, madres! Vean que cobardón nos salió desde el 2006 ¿huevos? "¡Huevos para todos, yo pago!" Fue lo que nos dijo y ni siquiera invitó las chelas con sus gastos pendejos.

http://www.eluniversal.com.mx/primera/34337.html

Buff, que me canso de tratar de ser entre objetivosubjetivamevalemadresloqueescriboquierodecirlesalgoynosécomodecirlo ¿sigo teniendo su atención despúes de todo esto que he escrito? Bueno, ya qué, feliz navidark adelantada, los saludan mi arbolito, mi Sandman, mi puerquito y un chorro de libros que no sé donde poner.


Por cierto, les regalo mi primer libro de cuentos en formato de E-Book, para más información pueden pasar al siguiente enlace, gracias

http://lauraecaceres.blogspot.com/2011/11/con-los-anejos-aquellos-restos-e-book.html

Y nuevamente, los espero en la siguiente entrada, la verdad es que fue divertida escribir esta, aunque fuera puro desquite y chorizo con un análisis mamon que yo misma critiqué, pero hey, por algo lo hago, permiso xD

viernes, 18 de diciembre de 2009

Mi protesta para las medidas tomadas con la SOGEM

Esta es noticia de última enterada. Ayer mi papá me dejó la revista semanal de El Proceso en un articulo que habla sobre medidas que tomaron en la SOGEM. Uno de mis profesores, Bernardo Ruiz, mencionaba en su blog situaciones sobre las que se podrían intuir muchas cosas, y es que desde la muerte de Victor Hugo Rascón Banda parece ser que todo se volvió un caos; en primera instancia recibí un correo cadena que me mandó un amigo de varios dimes y diretes que omitiré aquí para no dañar a ninguno de los involucrados, pero si daban un mensaje claro en la que tal vez era probable que cerraran la escuela. De igual forma en el blog de Bernardo Ruiz cuestionaba la sensibilidad de la nueva presidenta de consejo. Regresando a esta nota que vi en El proceso de este mes, me di cuenta de que, al parecer, esta nueva consejera directiva Lorena Salazar Manchain se pasó por el arco del triunfo los estatutos de la SOGEM y corrió sin más a dos profesores que fueron valiosos en mi enseñanza literaria, que son Teodoro Villegas y Maria Elena Aura, y los recuerdo con gratitud pues ellos fueron los entrevistadores que me iniciaron en este camino de resistencia. Y por otra parte han sido suspendidos guionistas como Alejandro Licona, tengo entendido que también han renunciado Bernardo Ruiz y Juan Ramon Obón por las mismas medidas que se tomaron. Vuelvo a lo mismo de los dimes y diretes, y en cuanto a situación personal, yo todavía les debo un semestre a la escuela, por lo que no he conseguido el diplomado que me declare oficialmente especialista en escritura, o la verdad no sé ni que grado me vaya a dejar eso. Estos días estaba pensando ir a registrar todo lo que tengo escrito con la SOGEM pues he cometido la estúpidez de no hacerlo, se supone que debe ser una institución que te ayuda y te protege en cuanto al derecho de autor, pero si la figura de Ramón Obón se ha esfumado de ahí, y él era una guía importante en cuanto a eso, pues la verdad ya no me convence tanto ir, y mucho menos ahora que todo parece irse a una privatización metafórica de ideas, esto quiere decir que Televisa, como buen monopolio, se colaría para chupar la médula de la institución. Si esto es lo que hay que esperar pues mejor me abstengo de pagarles mi último semestre, ya que si con esas acciones demuestran dar una mala imagen a los demás de lambiscones, facilones y rascapulgas, pues mejor me voy en el camino del free lance y me voy directo a registrar en la SEP.

Sinceramente lamento esta medida pues, volviendo a lo mismo, es una escuela que en su momento me dejó mucho y me encaminó a seguir terqueando, quizá no gane nada, quizá no sea reconocida pues he omitido llevarlos a editorial por una cobardía directa por la burrocracia del registro que implican viajes al centro de la República Mexicana. He tenido un miedo absurdo e injustificable, y con esto se asienta, sin embargo quiero seguir escribiendo. Está claro que me gustaría sentir mis libros en papel, y no importa si se reparten, pero si esa posibilidad no es accesible, mejor lo expreso desde aquí mismo donde también está la posibilidad del Creative Commons y la autoedición, tal y como lo hacía en mis años mozos. Todo va cambiando, no sé si para bien o para mal. Hay monstruos comiendo a pequeños creadores, y en la carrera por la superviviencia por medio del lenguaje escrito, ya estamos en pequeños niveles de guerrilla, y prefiero continuar así para ir mejorando. Esta es mi pocisión y mi decisión.

Aquí el link del articulo informativo de la revista Proceso

lunes, 16 de marzo de 2009

Al fin mis vacaciones personales

Después de un par de semanas de histeria y a falta de algo que decir por tener mucho que hacer, al fin ahora descanso ¿por qué tanto trabajo? Pregúntome yo. Pues bien, porque quería salir, trabajar como free lancer tiene sus ventajas como mucho descanso y mucha hueva sin el dinero, pero las desventajas vienen con el trabajo verdadero, eso quiere decir desvelarte dos días, vivir a dosis de Red Bull y aspirinas, así de mezclar café y azucar. También agregué a la jornada un par de días de chinga extrema trabajando para ExpoMascotas (lal imbécil de consejo estudiantil que me chingó la madre el domingo por no estar en mi lugar le digo de una vez: ¡vete a la mierda, pendejo!¡ojalá trabajaras lo que yo trabajé sin que te mantuviera tu papi!)

Terminé mi trabajo a tiempo, así que regreso a la hueva de esperar proyectos, eso me ha dado chance para escribir algunos cuentos y hablar de proyectos editoriales. He ganado mucho dinero, pero eso es de menor importancia. En este periodo me pasaron muchas cosas, Petronila al fin fue reparada gracias a aportación de mi padre y después de mucho tiempo mi cuarto está ordenado, esto fue aportación de mi madre. Vengo toda molida, me duelen los músculos y necesito un flanax o cualquier analgésico para estar en calma. Hoy solo me limite a ver la televisión y comer comida china y nieve de vainilla.

¿Conclusión? No hay ninguna, el día casi se termina y sigo cansada de no hacer nada, es todo lo que acumulé de la semana pasada.

viernes, 9 de enero de 2009

"Gris normal" de la Castañeda

Normalmente hago copy paste a las letras porque me dicen algo o me mueven algo y simplemente las subo, otras veces les hago algun dibujo o las acompaño de una imágen, pero ahora quiero hacer algo diferente, decir el porqué me gusta esta rola en específico. Hace poco redescubrí al grupo, ya sabía que eran famosos por la rola más cursi que es la de "Cenit" la cual también tiene una excelente letra, pero decidí irme por otro sencillo que me recordó a un libro, el autor es Michael Ende, se trata de "Momo", en otras ediciones es comocida como "Momo, la niña que salvó el tiempo". Diré en grandes aspectos de qué se trata el libro: Momo es una niña huerfana, aparece un día en una ciudad famosa por dejar abandonados los anfiteatros gigantes (probablemente Italia). Ella tiene la capacidad de escuchar, estar atenta a lo que siempre dicen las personas, y aunque esto no se considere una gran cualidad, Momo demuestra lo contrario ya que al escuchar los problemas de las personas, se resuelven. Más adelante aparecen los hombres de gris, estos hombres se aparecen cuando la gente se pregunta que es lo que han hecho de su vida. Aquí hacen su aparición y le dicen a la gente que deben aprovechar su tiempo, que ahorren minutos pues los utilizarán para después, una vez que hicieron su aparición y sus matemáticas sobre descartar cosas como las comidas, las visitas a parientes, todo está de "sobra" de acuerdo a los hombres de gris, estos desaparecen y la gente los olvida, pero no olvidan que deben "ahorrar tiempo". Es así como la gente poco a poco empieza a hacerse fría, a falta de relaciones, trabajan, andan, consumen y no se detienen hasta que no les queda nada de tiempo, que a final de cuentas viene a ser la vida, y los hombres de grises es lo que le quitan a la gente. No diré como termina y como al final se resuelve todo pues tan sólo leyéndolo comprenden de qué se trata, ese es el buen estilo de Michael Ende en Momo.

"Gris normal" describe en parte la esencia del libro, y desconozco si fue influencia directa o indirecta, el gris siempre es un color frío y común, y las ciudades se hacen grises con el tiempo, con la indiferencia de la gente, pero poco a poco se puede agarrar conciencia de ello. Así que disfruten las letras, hay unas tres versiones en internet, esta es la mía, y escuchen la rola

Gris normal - La castañeda

Cuando recuerdo el azul
me imagino un mundo seco de locos,
como se te va la luz,
siento que el gris la infecta poco a poco
y que me vuelvo a oscurecer,
buscando velas en el fondo,
el resultado al final
vuelve a dejar basura entre nosotros

Cuando recuerdo el azul
pienso que es un pasado sin retorno
que todo se vuelve gris
y se ensucia todo en nuestros ojos,
la muerte de la razón
hace brotar la muerte en nuestra risa
y aun cuando vamos hacía allá
¿por qué tragar veneno tan aprisa?

¡Locos azul entre el gris de los normales!
¡Loco es azul entre el gris de los normales!

¡Locos azul entre el gris de los normales!
¡Loco es azul!

La vida se enfermó
por un eterno cáncer de razones
la razón del día de hoy
convirtió a los grises en normales,
y vuelve a sangrar la paz
por lo normal que a veces somos.
Cuando recuerdo el azul
busco entre el gris normal los nuevos locos

¡Loco es azul entre el gris de los normales!
¡Loco es azul entre el gris de los normales!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Me encantan las bibliotecas pero me cagan los bibliotecarios

Quiero asumir que al menos uno de nosotros ha pisado una biblioteca alguna vez en su vida. A aquellos que gustan de esta experiencia saben lo que hacen en estos templos del saber, sirven para leer, meditar, conocer, explicarse las cosas, y hasta para curarse la cruda como lo ha mencionado Bukowski.

Pero pese a esto tenemos al monstruo de la laguna, a la piedra en el zapato… a la molestia andante guardiana de este conocimiento: el bibliotecario o la bibliotecaria que con su mirada nos observa inquisidor, vigilante de no hacer ruido alguno. No he conocido a un solo bibliotecario que sea sociable o haga sociable el acto de la lectura.

Bien es cierto que la lectura es individual y cada quien va a hacer un viaje interior, ya sea al adentrarse en las mitocondrias de una célula, al enfrentar al krakken en una odisea o a vestirse con turbantes y capa de terciopelo y enfrentar ballenas del tamaño de islas, sin embargo es esta misma experiencia la que se puede platicar entre los amigos, podría empezar con una plática como “oye, güey, mira que me leí un libro bien chingón, acá con batallas bien gore en donde se mueren todos al final, toda una masacre” y la persona en cuestión bien podría hablar de una obra de Shakespeare o el guión de cine hecho libro de La masacre de Texas, de este tipo de libros se pueden encontrar, por este aspecto, la biblioteca es una compañera inolvidable.

Digamos que los dos amigos en cuestión van a la biblioteca y están leyendo al mismo tiempo el libro, saben que van a gritar y a decir alguna expresión entre signos de admiración que diga “¡No mames!¡Atravesado con una lanza y con las tripas de fuera!¡la sangre le chorreaba, jaaaaaa!” y es entonces cuando se acerca el imbécil de quien les hablé anteriormente, el bibliotecario al cual nunca escucharás hablar y solo se dedicará a decir “shhhhhh” cuando te expreses de tal forma.
Sé que tampoco voy a llevarme una grabadora y hacer baile y faramalla en la biblioteca, sino perderían su solemnidad y el lugar silencioso que son, pero el hecho es que cuando vamos y leemos algo por gusto a la biblioteca, el bibliotecario es el primero en desanimarnos, ya sea porque solo se limita a callarnos, o porque no soporta que varias personas que expresan animosamente la opinión de los libros que leen y por lo tanto siente que le están invadiendo su espacio privado.

Fuera de una excepción en Reynosa que siempre estaba dispuesta a ayudar y hasta recomendaba libros con una sonrisa, la mayoría de los bibliotecarios que me han tocado la primera vez que entro a una biblioteca me comen con la mirada. Siempre parece que amenazan por cada persona nueva y con esto creen que hay que comportarse de una forma grosera e indiferente.

Yo soy de las que se anima cuando veo que alguien lee algún libro que le recomendé por primera vez y de ahí se arranca para leer otro y así continua. De pequeña me ha dado esto y siempre he disfrutado cada libro que leo. Lo único que no disfruto son a los bibliotecarios que se acercan a callarme cada que me gana la risa cuando leo un libro que se preste para ello, o cada que hago una expresión por algo que me impresiona dentro del contenido matando así la parte humana del libro.

lunes, 2 de abril de 2007

Alice, comedor de cuentos

Este cuento lo leí en un programa de "Nina Felina" en Matamoros, Tamaulipas. Hoy que el conejo se murió lo pongo aquí para que lo lean. Alice siempre fue una inspiración.


“Alice, el comedor de cuentos”

¿Qué desde cuando como cuentos en grandes cantidades? Pues desde que la conocí a Ella. Estaba solo en un estante junto a mis otros hermanos orejones, no hacía nada ahí, solo dormía un rato, tomaba algo de agua, alguien veía a nuestros compañeros de al lado, que eran los hamsters y los ratones, o veían a los vecinos de arriba, que eran los perros y gatos, y luego se fijaban en nosotros los conejos. Siempre venía gente a ver lo bonitos que éramos, algunos humanos con sus críos golpeaban el vidrio y nos molestaban con eso, otros solamente miraban sin hacernos nada. Normalmente veía como se llevaban al más lindo mientras tenía que esperar días para salir. Justo cuando creí que nadie me iba a comprar, Ella se me quedó viendo. Solo quedábamos yo, el conejo blanco de ojos rosas, y un compañero café que tenía orejas como un perro, solo que más largas. Ella me siguió mirando con la curiosidad de una niña, aunque era más alta, tampoco parecía una adulta, estaba como en medio, recordé que había quien se quedaba viendo largo rato y nunca volvían a ver, pero Ella no me traicionó. Sin saber por qué razón, me sacaron del estante donde había mucha viruta, y me metieron en una cajita oscura. Estaba asustado por que nunca estuve encerrado en un lugar tan pequeño. Fue cuando al abrirse la caja volví a verla. Era una muchacha pecosa de ojos tristes, me acariciaba con sus manos, me sacó para verme de cerca, yo sacudía mis bigotes para sentirla mejor. Me di cuenta que estaba en un lugar repleto de humanos y comencé a temblar.

—No tengas miedo, conejito, ahorita nos vamos y llegamos a la casa.

Supe que estaba en algún transporte porque miré por las ventanas que comenzábamos a movernos, ella venía sentada, me miró con una sonrisa que no cabía en su cara.

—Estas bien bonito, ay, precioso—Decía melosamente mientras me besaba, haciendo “mua mua” en la cabeza.

Me puso de nuevo en mi caja y acariciaba mi lomo, seguí temblando, aunque no sentía tanto miedo como antes. Cerró la caja, se movía conforme ella caminaba, el miedo de estar encerrado también se fue pues supe que no me iba a soltar. Al abrir la caja me encontraba en un cuarto de color rosado. Me puso en un cojín gigante en donde me acomodé porque estaba muy cansado. Arregló un rincón del cuarto y me metió

—Ahora quédate aquí, pórtate bien.

Sacó unas bolsas de plástico que tenían comida.

—Nada más me alcanzó para comprarme esto y no te compre comida ¿podrías comerlo?

Me enseñó una cosa de color rojo que no supe que era.

—Aquí tengo más manzanas. Ten. —Me dijo.

Nunca probé la manzana hasta que ella me dio una. La olí como suelo hacerlo con las cosas nuevas. Sentí asco al principio, era muy dulce para mí.

—-Ay, andale, por favor, comete esto, ahorita no puedo salir por que ya es muy noche, pero si te la comes juro que mañana salgo y te compro tu comida ¿si?.

No habiendo otra opción mastiqué la cáscara que no era tan empalagosa, y seguí masticando por que realmente tenía hambre. Ella se levantó del gran cojín y arregló otro rincón, donde había metido unos trapos blancos y azules.

—-Bueno, este será tu lugar, Alice—Me miró y sonrió—Así te vas a llamar, por “Alicia en el país de las maravillas” —Cuando decía esto, sonreía

Me dio un beso de buenas noches y me metió en el lugar que había preparado para mí. Puso una tabla para que no pudiera salir de ahí, luego puso agua en un tazoncito y se fue a acostar. Quedé en completa oscuridad. Comencé a morder los trapos para entretenerme un rato, todo iba bien, hasta que la tabla se cayó. Aproveché mi libertad y salí a explorar el cuarto. Como no veía nada, pues olía y mordía todo para probarlo. Había algo que se parecía a la pajita de mi jaula, pero estaba deliciosa, sabía dulzón, pero no tanto como la manzana, lo disfruté tanto que seguí mordiendo. Quizá fueron mis mordidas lo que la despertaron ya que Ella se había levantado repentinamente. Prendió las luces y abrió los ojos como si hubiese visto algo que no le gustó.

—¡Alice! ¿Qué hiciste? ¡Mis revistas, mis libros, mis comics! ¡Ah, conejo!

Se levantó apresurada a recoger las cosas que estaba mordiendo y yo me fui corriendo a la puerta del cuarto. Nunca entendí por que me las quitó y las puso en un lugar alto donde yo no podía alcanzarlos, solo estaba probando algo muy bueno y delicioso. Me levantó del suelo por donde andaba, me vio a los ojos y dijo.

—¡Ay, méndigo! ¡Eso no se hace!

Me puso de vuelta en el piso y se puso a buscar algo entre sus cosas.

—Ten, mastica esto, pero no los libros.

Me encerró de nuevo en el lugar con los trapos. Esta vez puso una silla que hiciera soporte para que la tabla no se cayera, así que no pude salir en toda la noche. Lo que me había dado a masticar eran pedazos de madera, sabían igual a la viruta que tenía en mi jaula, me quedé buen rato masticándolos. Entonces Ella se durmió y yo también.

Cuando desperté Ella seguía durmiendo, continuó así un rato, y yo seguía en la misma actividad: masticar. Pero se estaba volviendo aburrido, y ya tenía mucha hambre. Pasado un rato se despertó. No tenía la cara alegre del día anterior, se limitó a dejarme unas manzanas y acariciarme la cabeza. Salió con la mochila y me dejó solo con las luces apagadas, aunque sabía que era de día porque apenas entraban unos rayos de sol por el huevo de la puerta. Cuando regresó me sacó del rincón y me dio un beso en el hocico. Agarró la silla con la que me tuvo prisionero, y quien sabe que magia es la que haya usado pero estaba frente a un cuadrado que brillaba. Y en sus piernas tenía como una tabla de color blanco con la que hacía ruidos como “tiki tik tiki”. Me acerqué a sus pies y comencé a morder la suela de sus zapatos. Ella dejó de hacer el “tiki tik” y me miró.

—Deja, estoy escribiendo. Tengo que entregar este cuento.

Entonces supe que el “tiki tik tiki tik”era eso que hacía ¿Cómo dijo? Escribir, si, eso dijo ¿Cómo escribir? Es algo que sigo sin entender. También me explicaba que los libros no eran para comerse, aunque decía otra palabra que tampoco entiendo ¿Cómo me decía?...“¡Alice, tu eres un comedor de literatura, literalmente, conejo travieso!” Creo que eso tan sabroso que llama “libros” es la “literatura”. Y por supuesto que también hace cuentos. No eran muy diferentes de los libros. Recuerdo la primera vez que por fin vi como era un cuento realmente. Salían de una cosa gris rectangular, Ella sacaba un papel muy blanco, lleno de rayas punteadas de color negro, miraba las rayas con atención, y luego hacía bolita ese papel para tirarlo en el bote. Supe que esos eran “cuentos” porque siempre decía que nunca le había gustado como quedaba su “cuento”. En alguna ocasión no tiró correctamente en la basura su cuento, sino que estaba en el piso, me acerqué a verlo, me preguntaba como es que ponía tanta atención en eso y después lo desechaba ¿por qué no me lo daba a mí? Fue así que probé mi primer cuento, y sabía delicioso.

Ya antes la había visto de ese modo. Se la pasaba horas frente a ese cubo que brillaba, viéndolo por horas mientras, escribiendo sin parar (ya dije que eso es el “tliki ttik” que hacía, pero nunca supe que significa “escribir”). Los ojos se le ponían tan rojos como los míos. Ese día estaba tan cansada que se durmió, olvidando recoger la hoja rayada que salía del cubo rectangular. Yo era muy pequeño para alcanzarla, pero antes había logrado saltar tan alto como para salir de mi rincón. Medité el salto perfecto, pero al final no tuve que hacer nada, ya que la hoja cayó sola, me acerqué listo para comérmela. Entonces noté que esas rayas punteadas que tenía parecían dibujos, las miré un rato sin saber que hacer, y fue cuando empecé a masticar siguiendo las líneas, como si tuviesen una indicación para seguir, como un olor al que estaba persiguiendo. Ella se despertó, no me di cuenta hasta que estaba levantada, una gigante bondadosa que se enojaría por comer lo que no debía, ya antes me lo había dicho, pero no puedo evitarlo, es el instinto de morder por que si no lo hago me empiezan a doler los dientes. Pero me vio con cansancio, levantó la hoja mordida y sonrió torcidamente.

—No te apures, Alice, de todos modos no era para alguna editorial importante o una revista. Seguramente estaba destinado a que tú te comieses este cuento porque no estaba bien y necesitaba correcciones. ¡Gracias, chiquito!

Acarició mi cabeza y mi lomo con suavidad, besó mis orejas y se sentó a seguir escribiendo. Alejó todo los libros del piso desde la primera vez que los mastiqué, desde entonces solo me da a masticar maderitas. Pero fue en esa ocasión tan especial en que me convertí en el comedor oficial de sus cuentos, los cuales, en las contadas ocasiones que me los da, me encanta comer y saborear mientras Ella sigue escribiendo.