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viernes, 1 de enero de 2010

El recuentito sintetizado de añitos

Bienvenidos al 2010, y pensar que hace una década, todos creían que el apocalipsis se acercaba. Sólo quisiera hacer un recuento de lo que me dejó la década, en la que intuyo, me esperan grandes cosas, como a todo el mundo. Mi memoria no me dice de años, me habla de eventos, pero ahora tengo puntos que puedo relacionar:

En general

2000-Salí de la secundaria, lugar de formación para mi odio con la humanidad, en esta época conocía a Rammstein y el nü metal apenas surgía. MTV me formó musicalmente

En alguna nebulosa de esta época me quise convertir en escritora, y fue un secreto que guardé mucho tiempo, cuando se lo dije a mi mamá, ella me hizo la pregunta del millón ¿de que viviría para comer? Hoy sigo respondiendo y sigo terqueando

2003-2005 Renuncié a la preparatoria técnica del CBtis 7, me fui al D.F. y reconocí la vida dura, los estómagos vacíos, las hambrunas involuntarias y la gente maniática. Por esta época conocí a mi novio, quien solo era un amigo. Tuve un viaje que pasó por Córdoba, aquí ya tenía mi primer libro de cuentos, él que nunca he podido publicar. Mi vida se dedicó al café, era barista que le servía sus cafés a todo tipo de personas, desde escritores africanos y darketos hasta niños metaleros, pasando por italianos y uno que otro argentino alzado. De igual forma tuve encuentros fajadosos en donde solamente buscaba el amor.

2005-2006 No lo recuerdo bien ¿trabajé como secretaria para los organizadores de Expomascotas? Esa epoquita la pasé en Guadalajara, un mes en el que me perdí y viví de la manera más normal, y fue un viaje en el que fui a ver amigos que conocí en internet y promocioné algunos libros. Recuerdo que fue año perdido pues no logré entrar a la UNAM, y porque en esa época a cada rato me preguntaban a qué horas conseguía trabajo, y en ese entonces bullía una semillita de amor con mi mejor amigo, quien ahora es la mitad de mi corazón.

2007 Mi madre me obligó a principios del 2006 a meterme a la preparatoria Hector Espinoza, en ella se podía fumar y había más cacos, realmente la aprecio más que el CBtis 7 porque ahí había gente más neta que en mi generación de turismo, donde estudiaba anteriormente, ahí surgieron otros cuentos que se ambientaron en la escuela. Y el diciembre de este año confesé de forma física el amor que sentía por la persona que mencioné.

2008 Otra época perdida, trabajé en Teleperformance, soporté puertorriqueños imbéciles, me adentré en la edición de videos, después de tres intentos en la UNAM traté la UANL y el CEDART, me aceptaron en los dos, renuncié al CEDART porque a la escritura es a lo que me quiero dedicar, y así empecé el segundo semestre, el cual aproveché, me otorgaron mi primera beca.

2009 Tuve la vida de una estudiante normal, el primer semestre me fue del nabo por trabajar, pero ahora que fue el segundo, me fue muy bien y cumplí con todo. Mi amor sigue presente. Este año viejo me dejó la universidad, me dejó el reconocimiento de los profesores, y conocí a más personas, además de seguir en contacto con las viejas que valen la pena. También me quedé con un perrito salchicha.

Ahora, con todo y esto, yo pensaba que nunca estaría consciente de una década, pero lo estoy, tengo veinticuatro años, y no sé cuanto he desperdiciado de vida. A estas alturas muchos de mis compañeros de la prepa están casados, o consiguieron sus casas y ya tienen una familia y se quedan trabajando en n mismo lugar. Yo solo he mantenido a mi amor, y quiero que así continúe. Quisiera hacer muchas cosas, como todos, pero ya no me preocupa tanto. Muchos han viajado, han dejado el país o han conseguido un lugar de difusión. Yo soy una ollita en ebullición. Tengo proyectos chaqueteros como este blog, Alice, y Los Gorrones. Y sigo terqueando para que alguien se digne en darse cuenta que escribo historias, aunque nadie pegue ¡Pero ya me verán, culeros!

Entonces, con todo este recuento, dos mil diez hasta pinta bonito ¿y cuál fue el recuento de su década? Ustedes contéstense y avancen, sigan adelante, continuen hasta que se mueran, porque sin importar si se frustran o si lo logran, eso es lo que hay que chupar: la vida, exprímanla, gócenla ¡cójanse a la vida! o si no un día despertaran diciendo ¿qué cagados he hecho? Yo lo digo, tal vez no mucho, pero ¡cómo me he divertido!

jueves, 27 de agosto de 2009

Vida saludable, vida disfrutable, vida vale madres

Pensé mucho para hacer este post sin que sonara a campaña publicitaria, referencia de televisa del be sport, be freskee, pero es dificil lograrlo en un mundo donde la barrera entre salud, competencia y deporte está muy ajustada ¿y a que me refiero con esto? Desde la palabra misma: deporte, salud ¿que imágen nos ponen? A un tipo con sonrisa blanca o a una tipeja con curvas y superflaca (vease los estereotipos al estilo de Miss Universo o los Mister Mundo) y eso es algo agobiante para el resto, esas imágenes de cuasiperfección que nos hacen decir ¿y por qué carajos hay que ser así? Es causa de complejos y de sueños irrealizados, y no dudo que esos papuchos y esas mamacitas sean un agasajo para los ojos, pero a su vez son cosas complicadas o dificiles de llegar, y a menos que vivamos en la Grecia Antigua donde el culto a cuerpo se exhaltaba de muchas formas pues no creo que en la actualidad quisieramos matarnos haciendo ejercicio. Sin embargo aquí va mi consejo: vida saludable, vida disfrutable, vida valemadres ¿que quiere decir esto? Simple, hagan ejercicio en vez de tomarse la pastilla del día, ayuda bastante.

Ahora vienen mis preguntas ¿de cuando acá ando dando consejos mamones sobre el bienestar y la salud? Pues desde esta semana, aunque es una noción que siempre he tenido. Desde mi adolescencia he tenido chingos de complejos por ser rellena, ojo, no soy una gorda fofa mórbida como otras de mis compañeras, pero digamos que caigo en un estrato llamado gordibuena (incluso ya hice un post a manera de broma sobre esto). Y es que teniendo la imagen de las revistas Tú que las mujeres debían ser flacas, de ojo azul, burlonas, novieras, descerebradas, incultas y maquiavélicas, pues hacer deporte no se me hacía algo atractivo pues también se me hacía una extensión de tales defectos, de igual forma lidiaba con cosas que se supone que una señorita no debe hablar, como sudor, escupitajos y hasta sangre, y en la mujer es un tema diferente cuando se trata de menstruación, pero de esto hablaremos despúes. A final de cuentas no me gustaba hacer deporte en mi adolescencia, ya que también implicaba un sentimiento de obligatoriedad ¿en donde había quedado aquella chamaca que tanto gustaba de patinar, nadar y andar en bici? Simplemente cambió de cuerpo a cuando estuvo en Reynosa. Con ausencia de bici, a falta de amigos y sola con mi soledad pues aprendí a lidiar en amarguras y depresiones, sin embargo en mi adolescencia todavía me quedaban algunas cosas por las cuales ser feliz: escribir en mi diario, la bicicleta y nadar. El primero fue el único que mantuve constante, los demás se mermaron poco a poco. De entre tantos cambios de casa mi primera bicicleta se perdió, pero quedó una bici que era de mi hermano y había abandonado, hasta pensaba tirarla. No dejé que tal cosa pasara, la reparé, la arreglé, la llevé a que le hicieran mantenimiento y finalmente le inflaron las llantas. Aún sigo recordando cuando volví a andar en ella, el viento, la rapidéz, el ligero dolor en mis piernas de por la falta de ejercicio, y la alegria por moverme rápido. Sin embargo una semana después mi hermano le dio la bici a uno de de sus borrachos amigos, este se la llevó hasta su casa, ese borracho amigo tenía un hermano drogadicto, ese hermano drogadicto vendió la bici por un papel para pasarsela bien un rato ¡haganme el refabrón cabor! Okey, como adolescente en aquella época fregué un rato al amigo para que me la pagase pero nunca dio razón. Y volvieron a pasar años de amarguras para que volviera a andar en bici. Y después vendría mi Petronila con la que he pasado mi época actual.

¿Y la nadada? Momentito que ahi vamos, esa es una historia larga que incluye clases de natación, hundidas en la memoria de lo que fueron mis primeros años en Cd. Victoria. Y desde cuando me gusta nadar, es algo natural casi. Enfrentando medusas en Tampico, quitándote algas y aguas malas en Bagdad, imaginándote con las toninas en La Pesca ¿a poco creían que la natación solo se trataba de encerrarse en una piscina gigante y dar muchas vueltas? Ahora es la natación lo que retomo, una vuelta al carril, otra vuelta, adoro la tranquilidad y el caos que existe en una alberca, puedo decir que se acerca a lo que es el escenario para el teatro, cuando no existe la obra está quieto, tranquilo, es solo un escenario más, pero una vez que te avientas a hacer algo en ese lugar ya tienes acción. En la alberca es igual, sola representa una mancha azul, pero te avientas, te adentras y te das cuenta que tu cuerpo es menos denso que el agua y te sabes aceite, en las ironías de que el setenta por ciento de tu cuerpo está hecho de agua. Si uno es curioso se puede observar un fondo azul, color el cual me hace recordar un post que hice hace mucho tiempo, el azul es el color de los locos, y la locura consiste en el riesgo de ahogarse, o de imaginar fantasmas, medusas o quimeras submarinas.

En fin, ya me la prolongué demasiado en la parte simple de por qué me gusta. Quizá en un principio se sientan como en esta tira del buen FerGil, pero, eh, lo chido es la constancia. Apenas llevo un par de semanas, aclaro que sin instructor por lo que nadie me presiona, pero aún así yo me exijo hasta donde pueda, y lo mejor es que ya no me canso ni siento el estrés acongojante que solía sentir, se puede decir, en las palabras de Alex, el personaje de Naranja Mecánica, que el buen Bogo me sacude hasta sacarme el alma y relajarme en la tierra. Ha mejorado mi sueño y veo todo con más claridad. claro, no mentiré, ayer me eché tres cuartos de litro de cerveza, y antier también, las malas costumbres no se quitan, aunque dicen que tomar una copa de vino ayuda al corazón, y para la mujer, tomar cerveza previene la osteoporosis. En fin, el chiste es encontrar un equilibrio en todo.

Eso me recuerda, la mugre está por dominar mi casa, hoy faltaré a clases, solo por esta vez, si tienen chance de mejorar mental y fisicamente ¡haganlo! ¡sean libres y no se dejen dominar por los demonios en su cabeza!

Chayito

domingo, 4 de enero de 2009

Un vistazo al Otro Lado underground y barato

Vengo cansada, me duelen las piernas, me duelen los tobillos, caminé mucho. ¿Que hice? Pues fui al Otro Lado, es un término tan común por acá que cuando alguien del Distrito Federal me habla, o incluso algunos de San Luis Potosí me han preguntado qué significa ir al Otro Lado, y esto es cruzar la frontera, pasar de la linea, nadar por el Bravo... pasar al Otro Lado, pues, y no implica que es llegar a la muerte (aunque para algunos migrantes sí resulta así, pero no hablaré de algo que se ha hablado demasíado).

Anduve en la pulga... sí, la pulga de San Juan, la flea market, el mercadito de cosas baratas o usadas, esos que se ponen algunos días a la semana, normalmente venden cosas eléctricas, ropa de segundo uso, motores usados, lo que se te ocurra si buscas bien y me impresiona cuanto hubo de contrastante en la ida, para darse una idea, diré que no me sentí alejada del país... por supuesto que tan sólo se trataba de adentrarse de cincuenta a cien kilometros en el valle de Texas, los destinos a donde van la mayoría de los regios: McAllen, Pharr, Hidalgo. Es todo lo mismo, casitas, despoblado, granjas, casitas, despublado, más granjas y así se va. Esta es la vista de las casetas de paso desde lejos, ese es Phar, y es obligado a comprar dólares para poder convertirse en un ente consumista y capitalista. Desde ahí se puede ver parte del puente, es ese techito sin importancia que se ve a lo lejos. En total alcanzamos a cambiar unos 20 dolares que se reparte entre la abuela, mi madre y mi padre



Más adelante fuimos a esa susodicha pulga, y el contraste fue total, se trataba de mercaderes autenticos, vendedores de frutas y verduras, así como venta de mascotas, con una que otra chicanada como esta:



Lo correcto es "Recoja su pedido" pero ya ven, así de bonito se habla el español por acá. También, para sentirte como en la pélicula de "Freaks" estaba una feria manejada por gringos, la entrada costaba un dolar y podías conocer a la rata asesina, al bebé de dos cabezas, a la mujer salvaje, al gallo de cuatro patas y a otras cosas que se te ocurriesen. De esa feriecita ambulante obtuve estas imágenes:




Así es, se trata del cachorrito de un xoloizcuintli, más bien una cachorrita, la señora que se ve al fondo es rubia natural, nada de chingaderas desteñidas. El atractivo era la serpiente, que según platicaba la doña, comía pollo de supermercado y conejos (¡¡¡QUE ALGUIEN PIENSE EN LOS CONEJOS!!!). Ya pueden darse la idea de cómo estaba. Había señores que también vendían iguanas, perros de pelea, y por supuesto cotorritos. Por ser domingo también había más diversión para los que podían pagarla



Al haber comprado unos audífonos chinos en tres dólares y después de habernos pérdido muchas veces, finalmente fuimos a casa de una tía para que hiciera el almuerzo, eran como las once. En el camino vimos una reminiscencia de Alfred Hitchcock, una nube negra de aves indeterminadas, sabía que no eran urracas por que estaban pequeñas, sabía que no eran palomas porque el pico y las alas no concordaban, sabía que tampoco eran golondrinas porque su cola no estaba como una tijera, así que sepa que aves endémicas serían, pero eran demasíadas. Afortunadamente volaron lejos, pero pude fotografiarlas cuando se posaron unos instantes en los cables de luz



De ahi, después de haber almorzado en casa de mi tía, nos movimos al centro comercial más reconocido de McAllen, la Plaza Mall, invasión de JC Penney's, Mellharts, Sears y otras marcas gigantes que no reconozco ni me interesa reconocer. Ovbiamente insulto esa plaza al no haber llevado nada de dinero para gastarlos, pero en ella les puedo vender algo de forma gratuita, se llama baba. Tenía años sin ir, no hay algo interesante que me ofrezca esa plaza, a menos que viva de sueños, como los converse que llegan hasta la rodilla de sesenta dólares, o el juguete de Spawn de quince. Recorrí pocos lugares, estos fueron algunos:




El primero es una tienda de chocolates, los que se te ocurran: alemanes, para fondue, con nueces de la india, con cacahuates, me quedé con el antojo. El segundo ya le ven toda la firmota, a veces se encuentran curiosidades chidas, como un dragón de peluche que me quería llevar a casa y no podía.




Algo que me dejó boquiabierta fueron las maquinas de sueño, cuando las ví dije "¡¿que diablos?!¡les estan vendiendo imaginación!¡algo que ellos mismos pueden crear si se concentran!". Y así es, a tan sólo veinticinco centavos, pero ¿acaso ellos se pueden meter en mi mente y reflejar cuando tengo sueños húmedos con algún personaje?¿acaso ellos recrean mis fantasías?¿acaso ellos me quieren hacer alucinar lo que ya tengo? Ví poco, o más bien nada, como realmente no tenía ni los veinticinco centavos solamente me pude a ver el negro dentro de la maquina, la oscuridad, distinguí que se trataba de una pantallita que seguramente se encendería cuando le metiese la susodicha moneda. Me quedé unos minutos viendo a ese negro y decidí ocupar mi imaginación, llegué a ver nieve y a un gusanito con muchos zapatos bailando al son de la huaracha sabrosona, lo protegía un arbol de color amarillo. El vistazo me salió barato, creo que fue lo que más disfruté y sin gastar nada, pobrecitos de los niños que miraban por una moneda.

De ahí, con todo el cansancio que provoca caminar, regresamos a Reynosa, pasando por el puente de Hidalgo

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Me encantan las bibliotecas pero me cagan los bibliotecarios

Quiero asumir que al menos uno de nosotros ha pisado una biblioteca alguna vez en su vida. A aquellos que gustan de esta experiencia saben lo que hacen en estos templos del saber, sirven para leer, meditar, conocer, explicarse las cosas, y hasta para curarse la cruda como lo ha mencionado Bukowski.

Pero pese a esto tenemos al monstruo de la laguna, a la piedra en el zapato… a la molestia andante guardiana de este conocimiento: el bibliotecario o la bibliotecaria que con su mirada nos observa inquisidor, vigilante de no hacer ruido alguno. No he conocido a un solo bibliotecario que sea sociable o haga sociable el acto de la lectura.

Bien es cierto que la lectura es individual y cada quien va a hacer un viaje interior, ya sea al adentrarse en las mitocondrias de una célula, al enfrentar al krakken en una odisea o a vestirse con turbantes y capa de terciopelo y enfrentar ballenas del tamaño de islas, sin embargo es esta misma experiencia la que se puede platicar entre los amigos, podría empezar con una plática como “oye, güey, mira que me leí un libro bien chingón, acá con batallas bien gore en donde se mueren todos al final, toda una masacre” y la persona en cuestión bien podría hablar de una obra de Shakespeare o el guión de cine hecho libro de La masacre de Texas, de este tipo de libros se pueden encontrar, por este aspecto, la biblioteca es una compañera inolvidable.

Digamos que los dos amigos en cuestión van a la biblioteca y están leyendo al mismo tiempo el libro, saben que van a gritar y a decir alguna expresión entre signos de admiración que diga “¡No mames!¡Atravesado con una lanza y con las tripas de fuera!¡la sangre le chorreaba, jaaaaaa!” y es entonces cuando se acerca el imbécil de quien les hablé anteriormente, el bibliotecario al cual nunca escucharás hablar y solo se dedicará a decir “shhhhhh” cuando te expreses de tal forma.
Sé que tampoco voy a llevarme una grabadora y hacer baile y faramalla en la biblioteca, sino perderían su solemnidad y el lugar silencioso que son, pero el hecho es que cuando vamos y leemos algo por gusto a la biblioteca, el bibliotecario es el primero en desanimarnos, ya sea porque solo se limita a callarnos, o porque no soporta que varias personas que expresan animosamente la opinión de los libros que leen y por lo tanto siente que le están invadiendo su espacio privado.

Fuera de una excepción en Reynosa que siempre estaba dispuesta a ayudar y hasta recomendaba libros con una sonrisa, la mayoría de los bibliotecarios que me han tocado la primera vez que entro a una biblioteca me comen con la mirada. Siempre parece que amenazan por cada persona nueva y con esto creen que hay que comportarse de una forma grosera e indiferente.

Yo soy de las que se anima cuando veo que alguien lee algún libro que le recomendé por primera vez y de ahí se arranca para leer otro y así continua. De pequeña me ha dado esto y siempre he disfrutado cada libro que leo. Lo único que no disfruto son a los bibliotecarios que se acercan a callarme cada que me gana la risa cuando leo un libro que se preste para ello, o cada que hago una expresión por algo que me impresiona dentro del contenido matando así la parte humana del libro.