11 enero 2009

Una anécdota bicicletera

Ciertamente estar de vacaciones pegada frente a la computadora hace que a uno se le olviden las rutinas chidas, como aquella de saber andar en bicicleta, sí, sí, ya sé que muchos me dirán que eso nunca se olvida, y es cierto, pero en mi caso olvidaba que había otra cosa que tenía que llevar.

Aprovechando el frío que hizo ayer y las ganas que tenía de hacer un chow fan aproveché y agarré la bicicleta de mi padre, quien ahora, igualmente después de muchos años, al fin se la compró, le quité la cadena con permiso suyo y me fui hasta Soriana en la bicla. Había escuchado que una bicicleta es una extensión de tu personalidad y que debe de ajustarse a tí, algo así como las varitas en el universo de Harry Potter, o las espadas laser en el universo de Star Wars. Yo no creía esto, para mí solo había de dos sopas, o bicicletas para hombre o bicicletas para mujer, y recordando que en mis años mozos manejaba los dos me dije "Noooo, ps no hay bronca, soy bien chicha, puedo hacerlo". Le avisé a mí abuelita que salía. Y así me fui tranquila, a duras penas recorrí el camino, la primera bronca que tuve fue que no cabía en el asiento, era demasiado alto, apenas alcanzaba los pedales, y manejé con trabajos hasta la maquiladora que está frente a Soriana Periférico de por acá. Llegué y batallé tanto para bajarme como para ponerle la cadena, todo por una leve diferencia de costumbres y del tamaño de cuerpo.

Fui a Soriana, compré lo que debía: germen de soya, salsa de soya, camarones, el arroz ya lo tenía en casa listo para hacer. Decidí botanear con unas papas de crema y cebolla, salsa chamoy y una Peñafiel natural de a litro pues se trataba del fin de semana, pagué con tarjeta de débito y tenía pura morralla por si compraba alguna chuchería de paso. Todo fue perfecto, hasta me alcanzó el presupuesto de cien pesos que tenía acomodado. Caminé hasta la maquiladora para ir por la bicicleta y, oh santa mierda, no llevaba la puta mochila para todo lo que cargaba, que tal vez era poco pero era espacioso. Entonces me dije “mejor pongo la bolsa de plástico en el manubrio y la acomodo de tal modo que pueda cargarlo. Me acomodé y apareció una pésima distracción.

-¿A cuánto los cigarros sueltos?
-A tres
-Deme dos

Pagué por ellos, encendí uno, el otro me lo puse en la oreja. Hablé con el vendedor del clima y del frío que hacía, platicas casuales. Apenas iba a subirme a la bici cuando la bolsa se rompió, la Peñafiel rebotó en el suelo “¡chinguesuma!” pensé, los trabajadores que iban saliendo se me quedaron viendo raro, aunque ya estoy acostumbrada a eso. Acomodé la Peñafiel en lo que quedaba de la bolsa, anduve batallando media cuadra cuando me encontré con los taxistas de sitio.

-¿Quiere taxi?¿quiere taxi? Mire, le llevamos la bici, le hacemos descuento-Dijo uno
-Bueeeeno, estoy batallando, y es que sé que debía traer mochila para el mandado, pero se me pasó-Le conté
-¿A dónde la llevo?
-Por el puente, es el único que está adentro del parque industrial
-Bueno, súbase
-¿Cuánto me cobra?
-Veinte pesos, señito
Saqué mi morralla, conté, un peso, dos pesos, cinco pesos, otros cinco
-Hijóle, nomás tengo trece… no, sabe qué, mejor me voy caminando
Y apenas pude caminar dos metros cuando los taxistas estaban riéndose a carcajada limpia.
-¿Sabe qué? Me estorba el cigarro, mejor me espero

Y en mis adentros pensaba “Maldito vicio” pero cuando fumo es por mes, y ya cumplía mes y medio, por lo mismo siempre compro sueltos mis cigarros. Me puse a fumar el cigarro pacientemente hasta que terminé. Caminé otra cuadra batallando con la bici, el cigarro de la oreja se me caía, entonces lo que quedaba de la bolsa cedió. “Maldita sea” volví a pensar. Agarré los camarones, la salsa de soya, la salsa chamoy, las acomodé en los bolsillos de mi sudadera y en los de mi pantalón. Las papas y el refresco los cargaba aparte. No fue hasta que caminé cuatro cuadras hasta que por fin llegué a la calle que tiene acceso a la colonia Campestre II, ahí no había tanta gente ni trailers con los que me pudiera arriesgar, así que me acomodé en la bici y pude andar, muy despacito, pero ya pedaleando y caminando, y luego pedaleando, me sentí como niña tratando de aprender a andar en bici. Así logré llegar al puentecito, de ahí a la casa.

Cuando llegué ya había anochecido y mi abuelita me preguntó que por qué me había tardado tanto, que ya se estaba apurando. Le conté lo anterior omitiendo el detalle de los cigarros. Se sintió más tranquila ya que me vio. Lo que esperaba que fuese comida se convirtió en mi cena, chow fan con camarones y pollo. Al menos tanto esfuerzo valió la pena, para la próxima debo recordar que cuando hay que ir por mandado, mejor una mochila para no volver a batallar.

9 comentarios:

Victor H. Garcia Alonso dijo...

Sin lugar a dudas señorita, usted necesita urgentemente un medio de transporte medio civilizado, que ya no estamos en los tiempos de Julio Verne, o bien no olvidarse de su linda mochilita.

Ciudadana Herzeleid dijo...

Aún habemos gente que prefiere las viejas usanzas. Además, la experiencia me ha dicho que muchas veces es mejor andar a pies o en bici que en transporte civilizado, que siempre veo como se atasca o causa tráfico. Además la bici no contamina y uno siente bonito cuando anduvo en ella, es pacífica n_n

Rexito MaraÑa dijo...

jeje...bastante humana tu anecdota...ya ahi tan pocos blogs asi

que da gusto leerlos

y leernos por que son cosas que nos pasan a todos

pd me agregaste en el deviant y vi que eras de tampico

yo los ultimos dos anios he ido a exponer presentar ahi mi comic

no nos conoceremos

rexito marania

mIkE dijo...

Changos, que oso... Solo curiosidad... frente a que maquiladora??

Ukum dijo...

Me encantó, aunque somos de los que nos gusta el admirar la vida de manera simple y tradicional como las bicis siempre es bueno cargar con una mochila para estas andanzas. lo que se me hace raro e que lo hayas olvidado, jejeje. Almenos comiste rico.

Ciudadana Herzeleid dijo...

Mike: Sinceramente no me sé los nombres de las maquilas, nunca les presto atención, pero si fue a un lado de la que esta mero enfrente de Soriana Periférico, siempre me voy en bici o caminando de ahí a la casa =)

Rexito: Ya te di la explicación en tu blog, y no soy de Tampico n_n

Ukum: Ya sé, si ando bien acostumbrada a andar, pero bueno, tengo otra bici que se llama Petronila, y estaba acostumbrada a ella, con la bici de mi papá fue más dificil. Y de veras que si se me pasó lo de la mochila, pero se aprende n_n

Λgeиda Ladяidø dijo...

jajaja no sé por qué me identifiqué mucho, pero sé q son esos días q no sabes a qué echarle la culpa.. si al olvido de la mochila o a no salir más seguido en bici para saber malabarear, o al vicio q te quita el dinero q bien te pudo sacar de apuros...






un momento, creo estamos pasando por alto un reclamo muy importante: malditas bolsas chafas del Soriana!! jajajaja

luis dijo...

Pinche Lawiz:
a) o dejas el vicio o comprate una motillo de jodido.
b)hubieras comido de la comida china de rata que venden ahi en soriana y te quitabas de pedos.
c)hubieras comprado otra bolsa en alguna tiendilla pedorra o te hubieras robado mas bolsas de Soriana.
Saludos , cuidate mucho. saludos a la banda chida de los Zoza

luis dijo...

Pinche Lawiz:
a) o dejas el vicio o comprate una motillo de jodido.
b)hubieras comido de la comida china de rata que venden ahi en soriana y te quitabas de pedos.
c)hubieras comprado otra bolsa en alguna tiendilla pedorra o te hubieras robado mas bolsas de Soriana.
Saludos , cuidate mucho. saludos a la banda chida de los Zoza